Seguridad Ciudadana

Policía más allá del uniforme

  • El oficial que impidió la violación de una menor en Sevilla Este ya fue condecorado por otras dos intervenciones destacadas fuera de servicio.

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Dice que es una cuestión de pura casualidad pero su caso no resiste comparación con cualquier estadística. Adrián T. A., oficial de la Policía Local de Sevilla, se ha visto inmerso en los dos años y medio que lleva en la capital andaluza en tres situaciones comprometidas estando fuera de servicio. Todas ellas las resolvió de la mejor manera posible: con un delincuente detenido y sin heridos. Primero detuvo al atracador de un cuponero, luego arrestó a un hombre que arrojó a su mujer de un coche en marcha y, hace tan sólo dos semanas, impidió la violación de una menor. Por las dos primeras intervenciones recibió el año pasado la cruz al mérito de la Policía Local.

La última ocurrió sobre la una y media de la tarde del pasado 30 de marzo, Sábado Santo, cuando el policía paseaba con su familia por la avenida de Emilio Lemos, en Sevilla Este. "Iba con mi mujer y mi hija recién nacida, a la que le íbamos a dar el biberón, y su hermana", relata, cuando se topó con un grupo de personas muy alteradas. "De pronto oí voces que decían 'déjala, déjala, violador', cerca de un bazar de la calle Birmania. Y luego vino un grito desgarrador. En ese momento saqué la placa, me identifiqué como policía y vi que un individuo empezó a correr". Se entabló entonces una persecución por las calles Japón y Tokio, hasta que el policía le dio alcance y lo inmovilizó en el suelo.

El agente iba desarmado y tuvo que reducir al presunto autor del intento de violación con las manos. "Pude hacerle una pequeña luxación en el hombro para inmovilizarle y así lo mantuve, al tiempo que le pedía a la gente que había por allí que llamaran al 112 para que avisaran de lo ocurrido a mis compañeros y se hicieran cargo del detenido". Para el oficial, más difícil que la inmovilización fue tener que impedir que una multitud que se congregó en la zona linchara al sospechoso.

"Primero hubo una persona que se pensaba que yo era quien atacaba al detenido. Le expliqué lo que ocurría y ya me ayudó, pero empezó a llegar gente y la situación se complicó un poco. Hubo quien le tiró alguna patada al detenido y escupitajos nos lanzaron unos cuantos, que me dieron más a mí que a él. Yo estaba allí solo, lleno de barro porque nos habíamos revolcado por una zona en la que había muchos charcos y la gente me preguntaba que por qué lo protegía. Traté de explicar que yo era policía, que ese hombre estaba detenido bajo mi custodia y que mi trabajo, por mucho que me pesara, era garantizar su seguridad hasta que fuera puesto a disposición del juez. Así pude controlar a la masa".

Afortunadamente, una patrulla de la Policía Nacional llegó pronto. Los agentes de este cuerpo colocaron los grilletes al presunto delincuente y se lo llevaron en el patrullero. Según el testimonio de la menor, el detenido, de 29 años, la había abordado en plena calle y la había amenazado con un cuchillo, llevándola a la fuerza a unos matorrales que hay entre Emilio Lemos y Japón, donde había intentado desnudarla, hasta que algunos vecinos los sorprendieron.

El año pasado, también en Sevilla Este, Adrián T. A. arrestó a una persona que había atracado a un vendedor de cupones. Unos meses después, cuando regresaba en moto de un servicio en la Feria, vio cómo un hombre arrojaba a su mujer desde un coche en marcha en la Ronda del Tamarguillo. Dio media vuelta con la moto, se puso a la altura del coche y logró detener al conductor. "Es suerte, no lo he buscado yo. Me he encontrado con estas situaciones y afortunadamente todo ha salido bien", dice este joven policía, que empezó en Nerja hace ocho años y lleva dos y medio en Sevilla. Él se quita méritos y recuerda que quienes de verdad merecen los reconocimientos son todos sus compañeros que se juegan la vida a diario.

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