La Policía tiene la orden de derivar las 'botellonas' al recinto de la Feria

  • Sevilla sigue sin contar con un 'botellódromo' pese a que la ley entró en vigor hace 15 meses · El Ayuntamiento opta por llevar la movida al campo de la Feria como solución temporal

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Casi quince meses después de la entrada en vigor de la ley antibotellón, la tardanza en la construcción del botellódromo ha obligado al Ayuntamiento a derivar a los jóvenes que quieran beber en la calle al recinto de la Feria de Abril. Así lo ha ordenado el Consistorio en las últimas semanas a los policías locales encargados de velar por el cumplimiento de la norma andaluza, que tienen instrucciones de informar a los jóvenes de que se les permite consumir alcohol en la vía pública en la zona de la contraportada de la Feria.

El siguiente texto es un extracto de las órdenes para el servicio policial contra la botellona del pasado sábado 12 de enero, a las que ha tenido acceso este periódico. "Se impedirá toda clase de botellonas, vehículos discoteca y aglomeraciones consumiendo bebidas y se informará al público que el lugar habilitado para estas actividades se halla en la zona de la contraportada de Feria comprendida por las calles Antonio Bienvenida, Curro Romero, Ignacio Sánchez Mejías, Remeros de Sevilla y Rafael Gómez Ortega".

Pese a lo que indica esta orden, en el campo de la Feria no se ha habilitado nada que indique que allí pueda celebrarse una botellona. No se ha acotado ningún espacio con vallas, como indica la ley, ni tampoco hay barras de bar ni aseos como el Consistorio ha avanzado que instalaría en el futuro botellódromo. Sobre este proyecto aún no hay nada concreto, ni tampoco plazos, sólo el anuncio del Ayuntamiento de que se ubicará en los terrenos de la isla de la Cartuja próximos al Charco de la Pava.

Pese a todo, la medida no incurre en contradicciones con la ley autonómica, ya que este texto permite a los ayuntamientos decidir el lugar en el que se permite beber. En cualquier caso, llama la atención que el Consistorio no haya anunciado ni publicitado que ha escogido el real de la Feria para permitir las concentraciones de jóvenes consumiendo alcohol ni tampoco ha emprendido campañas para tratar de llevar la movida hacia aquella zona. Sólo ha informado de la decisión a la Policía Local y a través de un documento interno.

El gobierno local pretende así alejar la botellona de las zonas residenciales, convirtiendo para ello la Feria en un improvisado botellódromo a la espera de que se habilite como tal el recinto de la bancada de la Expo. Las instrucciones dadas a la Policía resaltan que el lugar en el que se permite beber en la calle es la zona de la contraportada, la más alejada de las viviendas de Los Remedios -sobre todo las de las avenidas Ramón de Carranza y Carrero Blanco-, que precisamente llevan años sufriendo este problema.

Cierto es que durante este invierno el fenómeno de la botellona se ha mantenido bajo mínimos prácticamente en toda la ciudad. Aunque quedan brotes en el Parque de María Luisa, en la calle Torneo junto al río y en algunos polígonos industriales, la presión policial y las bajas temperaturas han frenado la celebración de botellonas hasta haberlas convertido en pequeños grupos de jóvenes que se reúnen a beber en puntos alejados de las zonas residenciales. Claro que la botellona podría reactivarse en el momento en que deje de hacer frío por las noches, como se ha demostrado en años anteriores.

Desde el pasado otoño se está controlando el consumo de alcohol en la calle en lugares que habían sido especialmente conflictivos, como la Alameda de Hércules. En esta zona del centro el Ayuntamiento permitió la celebración de botellonas durante buena parte del año 2007, hasta que trascendió otra instrucción interna de la Policía Local que ordenaba a los agentes que directamente no intervinieran en esta plaza y, en caso de que recibieran un aviso a través del 112, lo derivaran a la Policía Nacional. La ley antibotellón especifica que deben ser los ayuntamientos (y por tanto las policías locales) quienes se encarguen de aplicar la norma.

Desde principios de verano se vigila cada fin de semana la Alameda de Hércules, que se ha convertido en uno de los tres principales objetivos del plan contra la botellona que cada noche de fin de semana pone en marcha el Consistorio. Dos patrulleros de la Policía Local vigilan cada noche de fin de semana no sólo el bulevar sino también calles del entorno como son la Plaza de la Mata, el Pasaje González Quijano, las calles Vulcano, Juan de Oviedo, Jesús del Gran Poder, Relator y Joaquín Costa y la Plaza Calderón de la Barca.

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