La Policía detecta una vía de entrada de cocaína a través del aeropuerto

  • En lo que va de año ya han sido detenidas seis personas que hacían de correo transportando la droga desde Brasil hasta el aeródromo de San Pablo tras una escala en Lisboa

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El primer correo detectado por la Policía fue una mujer de 37 años, natural de Madrid y sin antecedentes policiales. Le habían prometido más de 3.000 euros y unas vacaciones pagadas en Brasil a cambio de que introdujera casi nueve kilos de cocaína en España a través del aeropuerto de Sevilla. Sólo tenía que volar desde Brasil hasta Lisboa y desde allí tomar el vuelo diario de la TAP hacia el aeropuerto de San Pablo. La organización se encargaría de los billetes y de prepararle las maletas. Ya en España, alguien le informaría de dónde y a quién tenía que entregarle la droga.

Tan fácil no podía ser. La Policía Nacional la esperaba nada más bajarse del avión y le encontró 8,9 kilos de cocaína en las maletas que le habían entregado en Brasil. La droga, de gran pureza, estaba oculta entre cuatro carpetas tipo portafolios que todavía conservaban hasta las etiquetas y en el cartón que separaba un juego de sábanas también nuevo. La cocaína estaba distribuida en láminas.

Esta mujer fue la primera persona detenida este año por la Policía cargada de cocaína en el aeropuerto de San Pablo. Desde principios de 2008, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Jefatura sevillana había detectado una nueva vía de entrada de droga en España a través del puente aéreo Brasil-Lisboa-Sevilla. La utilizaba una banda de traficantes que se servía de correos españoles para no levantar sospechas. Casi siempre eligen a personas sin antecedentes y necesitadas de dinero, que vean la oportunidad de ganar una buena cantidad sin demasiado esfuerzo.

El segundo en caer, apenas un mes después, no tenía ni siquiera 20 euros para pagar un taxi que le llevara hasta la ciudad. Era un joven de 20 años, natural de Granada y residente en Palma de Mallorca. También sin antecedentes. Llevaba dos maletas en cuyo interior había tres cajas (dos en una maleta y una en la otra). En ellas había unas máquinas de hacer masa similares a las que usan los panaderos y los pizzeros. La cocaína venía escondida en los cilindros de las máquinas y estaba encajada a presión. La Policía encontró 5,2 kilos.

De nuevo el mismo puente aéreo (Brasil-Lisboa-Sevilla) y de nuevo la misma historia: vacaciones de quince días en Brasil y 3.000 euros cuando entregara la droga en Alicante. El destino de este joven fue el mismo que el de su antecesora: la cárcel. El Código Penal se basa en dos criterios para que las penas por narcotráfico sean más duras. El primero es la notoria importancia, es decir, que la cantidad supere los 750 gramos. El segundo es la pureza, que tiene que estar en unos parámetros de entre el 50 y el 70 por ciento. En ambos casos se cumplían los dos requisitos y los dos correos se enfrentarán a penas de entre ocho y doce años de cárcel.

Para el jefe del grupo II de la Udyco de Sevilla, responsables de estas operaciones en el aeropuerto de San Pablo, la aparición de esta ruta caliente entre Brasil y la capital andaluza responde a la búsqueda de vías alternativas a los grandes aeropuertos por parte de los narcotraficantes. Terminales como las de Barajas o el Prat están cada vez más controladas y en ellas se han intervenido cantidades muy importantes de droga. Esta es la principal razón para que se cambie a aeropuertos más pequeños y en teoría menos vigilados.

Lo mismo ocurre con el país de origen. La cocaína suele venir casi siempre desde Colombia, pero en este caso parte desde Brasil. La Policía colombiana ha redoblado los esfuerzos en la lucha contra la droga en los últimos años y esto ha generado que las bandas se busquen otras vías menos perseguidas. Una de ellas pasa por Brasil. Generalmente a los correos les entregan un billete de ida a este país, les costean una estancia de unas dos semanas y una vez allí les entregan la mercancía. Parten de una serie de aeropuertos pequeños no demasiado vigilados y llegan sin demasiados problemas a Lisboa.

El aeropuerto lisboeta es el primer contacto con Europa, la frontera del espacio Schengen. En teoría, pasando este filtro los traficantes ya pueden moverse con más o menos libertad por la Unión Europea. Pero las dos primeras intervenciones de la Policía en Sevilla no pasaron inadvertidas para los delincuentes.

A mediados de marzo, los agentes de la Udyco detectaron a otros dos correos. Cuando estaban a punto de embarcar hacia San Pablo en el aeropuerto de Lisboa, cambiaron de vuelo y optaron por dirigirse a Barcelona en un avión que partía a la misma hora. La Policía de Sevilla avisó a la de la Ciudad Condal y a esta pareja se les intervinieron 7,5 kilos de cocaína, también de gran pureza y ocultos en el mismo sistema del portafolios y el juego de sábanas.

También en marzo cayó en el aeropuerto del Prat otro correo más que la Policía investigaba desde enero. Esta vez fue la Guardia Civil quien lo detuvo con 14 kilos de cocaína. A finales de ese mismo mes fue arrestado otra persona más en el aeropuerto de Sevilla que venía cargada con cocaína en la misma ruta. Se trata de un joven de 26 años natural de Melilla que venía con otros nueve kilos que estaban escondidos en 30 botes de desodorante en crema y 23 portalápices.

La suma de estas intervenciones arroja una cantidad de casi 45 kilos de cocaína que han sido aprehendidos a personas que viajaron desde Brasil a Sevilla o Barcelona, en el caso de los que cambiaron el destino a última hora. Desde finales de marzo no ha vuelto a detectarse ningún movimiento anormal en el vuelo de la TAP, que ahora está muy vigilado, y es posible que los traficantes hayan optado por dar una tregua ante las intervenciones de la Policía o por buscar otra ruta.

En ninguno de estos casos los correos eran sevillanos ni la droga estaba destinada a la provincia de Sevilla. La Terminal de San Pablo era simplemente una puerta de entrada a España de una droga que posiblemente se llevara luego a otros destinos como las islas Baleares y las Canarias.

En el aeropuerto, la Policía y la Guardia Civil han protagonizado numerosas intervenciones antidroga. Ya en 2007 el instituto armado desmanteló una organización dedicada a la introducción de cocaína desde Brasil cuyo cabecilla era un capitán del Ejército en la reserva que residía en Vitoria.

Los agentes de la Udyco recuerdan también que hace años existió una línea caliente entre Amsterdam y Sevilla, donde fueron detenidos cinco boleros holandeses que venían cargados de bellotas de cocaína en sus estómagos. En aquella ocasión los traficantes volaron a Amsterdam desde un país del Caribe y desde la ciudad holandesa enlazaron con Sevilla. Cuando aterrizaron casi no podían andar ni cargar con las maletas porque llevaban dos días con la droga dentro del cuerpo.

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