La Policía detiene a quince personas por la agresión a los Bomberos de Écija

  • Los arrestados viven en el barrio de Las Moreras, escenario del incendio y de los incidentes posteriores, y la mayoría cuentan con antecedentes penales

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Apenas catorce horas después de que miles de personas despidieran en el polideportivo municipal de Écija a las víctimas del incendio del pasado domingo, decenas de policías nacionales tomaron la barriada de las Moreras para detener a los autores de la agresión a los Bomberos. Por el momento esta operación, que comenzó a las siete de la mañana y continúa abierta todavía, se ha saldado con los arrestos de quince personas.

Todos ellos son vecinos de las Moreras y la mayoría cuenta con antecedentes delictivos por diversos motivos. Tráfico de drogas, delitos contra la propiedad, amenazas, coacciones y tenencia de armas blancas y estupefacientes son algunas de las infracciones que engrosan los historiales de los detenidos por el ataque a los Bomberos, a los que acusaron de llegar tarde al fuego y de no hacer todo lo posible por salvar la vida de las víctimas.

Ninguno de los detenidos es familiar de las víctimas, a las que sólo están vinculados como vecinos. La portavoz de la Policía Nacional en Sevilla, Ana Cambón, resaltó ayer en rueda de prensa la colaboración que los familiares de los fallecidos han prestado en todo momento a la Policía. La mayoría de los presuntos agresores de los Bomberos fueron detenidos en sus viviendas.

La operación policial transcurrió sin incidentes. En un primer momento fueron detenidas siete personas y luego cayeron otras dos. Por la tarde fueron arrestados los cinco restantes. Dos de ellos se encontraban fuera de la ciudad pero al conocer que estaban siendo buscados por la Policía se presentaron voluntariamente en la comisaría. Cinco de los detenidos fueron puestos en libertad con cargos tras prestar declaración, quedando los otros nueve en los calabozos a la espera de pasar hoy a disposición judicial. A estos, arrestados por la mañana, se les considera los autores materiales de la agresión.

El último de los arrestados fue detenido a las nueve y media de la noche tras acudir él mismo a dependencias policiales de Écija para entregarse a los agentes. Todos los arrestados son varones y mayores de edad. Sólo en uno de los casos se produjo un mínimo altercado. Una mujer se opuso a que los agentes se llevaran preso a su marido y dos de sus hijos y atacó a un policía retorciéndole la muñeca. El agente resultó lesionado de carácter leve y la mujer incluso se cayó y sufrió un ataque de ansiedad, por lo que fue trasladada al Hospital de San Sebastián y posteriormente dada de alta.

Los delitos que se les imputan son el de atentado a agentes de la autoridad -ya que a los Bomberos se les considera como tales cuando están de servicio-, desórdenes públicos y daños. Los detenidos serán puestos en las próximas horas a disposición del juzgado de Écija, que decidirá si los deja en libertad con cargos o en camino los envía a prisión. El delito de atentado está sancionado en el Código Penal con penas que oscilan entre los dos y cuatro años de cárcel, mientras que el de desórdenes públicos está castigado con condenas que van desde los seis meses hasta los tres años. El último cargo, el de daños, está penado con multas económicas. Sumando todos los cargos, los arrestados se enfrentan a condenas de dos años y medio a siete años.

Las imágenes de televisión del ataque a los Bomberos han servido a la Policía para identificar a los asaltantes. En la grabación se aprecia claramente a varios jóvenes que llegan hasta el camión y causan destrozos. Incluso uno de los agresores se encarama al vehículo e intenta romper la luna lateral más próxima al conductor a base de cabezazos mientras que a unos metros los policías locales, nacionales y guardias civiles no hacen nada por impedirlo. El camión de los Bomberos quedó destrozado, con unos desperfectos valorados en unos 3.000 euros. Además, en la huida causó daños a otros dos vehículos que estaban estacionados.

La presencia policial en Écija sigue siendo muy fuerte, después de que varias dotaciones de agentes de la Unidad de Intervención Policial (especializados en antidisturbios) garantizaran el orden durante la tarde del jueves en el funeral celebrado en el pabellón municipal del Valle. El parque de Bomberos sigue contando con una especial vigilancia, ya que estos funcionarios fueron amenazados tras los incidentes, y también se ha intensificado el control sobre la barriada de las Moreras.

Allí, en el número 24 de la calle Haya, la casa en la que se registró el fuego, alguien ha colgado unas pancartas en las que se critica la intervención de los Bomberos. En el suelo, junto a la verja, decenas de velas y flores recuerdan a la familia Romero Priego.

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