Políticos y víctimas de ETA recuerdan a Alberto y Ascensión

  • El homenaje al matrimonio asesinado por ETA el 30 de enero de 1998 ha comenzado con una misa en la Catedral de Sevilla, tras la cual se ha realizado una ofrenda floral en la esquina de la calle Don Remondo donde fueron tiroteados Alberto y Ascensión.

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Representantes políticos y numerosas víctimas del terrorismo han participado en Sevilla en los actos de homenaje al edil del PP en el Ayuntamiento de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa, Ascensión García, asesinados por la banda terrorista ETA hace diez años.

El homenaje al matrimonio asesinado por ETA el 30 de enero de 1998 ha comenzado con una misa en la Catedral de Sevilla oficiada por el cardenal arzobispo de la ciudad, Carlos Amigo Vallejo, tras la cual se ha realizado una ofrenda floral en la esquina de la calle Don Remondo donde fueron asesinados Alberto y Ascensión.

En una catedral abarrotada de público, el cardenal de Sevilla ha oficiado la misa funeral, a la que han asistido, junto a la familia políticos como el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, el presidente del grupo popular en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, y las consejeras de la Junta María Jesús Montero y Evangelina Naranjo.

Además, han estado presente el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz; víctimas del terrorismo como José Antonio Ortega Lara, y familiares de asesinados por ETA como María del Mar Blanco o la propia Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal sevillano asesinado por ETA.

"Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestro corazón", ha dicho, citando las Sagradas Escrituras, el cardenal de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, quien ha reconocido que "las heridas fueron tan grandes y las cicatrices tan abiertas" que es difícil olvidar todo lo que pasó la noche del 30 de enero de 1998.

Tras recordar la figura del matrimonio asesinado por ETA, el cardenal ha afirmado que una democracia "sin fundamentos éticos" es como un "castillo de naipes, frágil", y ha subrayado que en una escala de valoración la ética ocupa el primer puesto porque supone la "dignidad y la vida de las personas".

"Todo lo que atañe a la vida es dignidad y esta es tan sagrada que nadie puede tocarla y ni siquiera destruirlo", ha afirmado el cardenal de Sevilla, quien ha apelado al valor de la justicia para reafirmar la necesidad de castigar a los que "tanto daño nos han causado" con el terror y las pistolas.

Según el cardenal, el terrorismo y la violencia es una actividad "esencialmente perversa" que "nada y nadie puede justificar", porque la justificación del terror para lograr unos determinados objetivos no es más que una "prostitución" de los ideales.

Tras la misa, los asistentes recorrieron los apenas 200 metros que separan la catedral de la calle Don Remondo, donde hoy se hablaba de Alberto y Ascensión, y donde hace diez años dos etarras acabaron con sus vidas, y allí, la periodista Mercedes de Pablos y el alcalde de la ciudad glosaron sus figuras con poesía y sentimiento.

El homenaje en el lugar de la muerte, que comenzó minutos antes de que llegaran al lugar los familiares, culminó con cierta tensión después de que una mujer increpara al alcalde con frases como "no queremos poesía sino que ilegalicéis a ETA" o "Tú te quedas tan tranquilo diciendo palabras huecas".

"Estáis traicionando al país, estáis traicionando a España", le reprochó la mujer al alcalde, quien le escuchó pacientemente y al que su jefe de prensa se llevó tras decir únicamente la frase "llevamos diez años haciendo lo mismo".

El recuerdo de la fecha culminará esta noche con la celebración de un acto, organizado por la familia, en un hotel de la capital en el que una veintena de protagonistas, entre víctimas del terrorismo, amigos y familiares de Alberto y Ascensión aportarán su testimonio y sus recuerdos de quienes fueron asesinados hace hoy diez años.

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