Pontifical, baile de seises, besamanos en el Silencio y en la Pura y Limpia

  • Los seises bailarán durante ocho días seguidos con el hábito azul de la Inmaculada.

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La ciudad se volcó ayer con la celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción, que Sevilla, como cantaba el rockero Silvio, antes que Roma proclamó. La noche del miércoles tuvo lugar la Vigilia de la Inmaculada en la Catedral, donde ayer el arzobispo de la diócesis, monseñor Juan José Asenjo, ofició la Misa Pontifical. Todo el cuerpo de canónigos, como es tradicional, salió del Palacio Arzobispal para acceder al templo por la Puerta de Palos. A la misa asistieron el alcalde, Juan Ignacio Zoido, y 11 concejales del gobierno municipal (PP) y dos ediles del PSOE, Juan Espadas y Joquín Díaz.

Se celebraron besamanos por iglesias de toda la ciudad. Tuvieron especial solemnidad los que tenían como titulares a imágenes dedicadas a la advocación de la Inmaculada Concepción, casos de la Pura y Limpia del Postigo o la Virgen de la Hermandad del Silencio.

En una de las tradiciones más hermosas de la ciudad, los seises ejecutaron sus bailes en la Catedral, dentro de la octava de la Inmaculada. Bailarán durante ocho días seguidos, preludio de la Navidad. Lo hacen vestidos de azul, en consonancia con el dogma que se celebra, y no con los hábitos rojos que los niños danzantes y cantores exhiben cuando bailan en días de Corpus y Carnaval.

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