Prevenir desde la guardería

  • Un grupo de psicólogos lleva cuatro años trabajando con menores del Polígono Sur para evitar que su entorno familiar influya en su desarrollo educativo y social

Prevenir antes que curar. Ésta es la máxima con la que un grupo de psicólogos trabaja de forma altruista en las Tres Mil Viviendas con el fin de que la evolución de los menores no se vea agravada por su entorno más inmediato. Esta labor se desarrolla en una guardería y después de cuatro años atendiendo a los menores los artífices de esta iniciativa quieren buscar la ayuda de las administraciones para contratar a profesionales que desempeñen esta tarea de forma más regular.

La exclusión social no tiene por qué estar marcada desde la cuna. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) establece unos criterios de riesgo para prevenir que el desarrollo psicomotor de un menor pueda verse afectado por circunstancias familiares y sociales. Estos criterios son los que lleva usando un grupo de psicólogos desde 2007 en el Polígono Sur. Ricardo Pardo es miembro de estos voluntarios que han acabado constituyendo la asociación Ainat para prestar este tipo de servicios gratuitos.

Entre los riesgos fijados por la OMS se encuentran la escasez de recursos económicos, la situación de paro en la mayoría de los miembros de la familia del menor o la falta de trabajos cualificados, la delincuencia o la drogodependencia. Según Pardo, muchos niños de las Tres Mil presentan estos síntomas, lo que es una amenaza que puede provocar un serio retraso en su desarrollo social y formativo.

Los niños que atiende la asociación son menores de seis años y una de las medidas que los voluntarios toman en primer lugar es la adaptación a los "hábitos saludables de vida". "Aunque parezca extraño, uno de los primeros desequilibrios en estas familias es no tener un horario regulado para el sueño ni un régimen alimenticio apropiado", señala Pardo, quien explica que en algunos casos hay menores que se mantienen despiertos diariamente hasta las tres de la madrugada, lo que provoca que al día siguiente no acuda al colegio o si asiste no lo haga en las mejores condiciones, con problemas de atención. También la comida es otro factor importante a cuidar, ya que, según este psicológo, ha tenido que atender a muchos niños a los que se les dejaba comer cosas inapropiadas. "A muchos padres no les importa que sus hijos sólo coman gusanitos al creer que así llenan el estómago, esto después acarrea serias dificultades en su crecimiento", relata Pardo.

En estos cuatro años este grupo de voluntarios ha atendido a casi 200 niños de las Tres Mil. Su trabajo lo realizan en el Centro de Educación Infantil La Providencia, que gestiona la orden de religiosas de Jesús María. La intención de la asociación es conseguir ahora recursos económicos suficientes para contratar a profesionales que mantengan una atención permanente sobre estos niños, de manera que no tenga que depender sólo del tiempo disponible de los voluntarios que la han ejercido hasta ahora.

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