polígono sur Los problemas del proceso de regularización de viviendas

Primeros robos en los pisos recién rehabilitados

  • Falta de control Tuberías, ventanas, luces y extintores han desaparecido esta semana de los dos bloques de Las Vegas que fueron entregados a los vecinos hace menos de un mes

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"Ninguno de los vecinos teníamos contratado el gas natural, entre otras cosas porque antes de que nos entregaran el bloque ya habían robado parte de la instalación. Ahora han entrado y se han llevado los tubos sobrantes, que iban por la fachada. Si alguien quería contratar el gas, ya no puede hacerlo, pero lo que nos tememos es que la próxima vez entren a robar en alguno de los pisos". Quien así habla es Juan Carlos Molde Hidalgo, el presidente de la comunidad de vecinos del bloque 4.8 de la barriada Martínez Montañés, conocida popularmente como las Vegas.

El edificio cuya comunidad preside es la envidia del barrio. Acaba de ser completamente rehabilitado, tiene una fachada que combina los colores blanco y morado y una reja de chapa que otorga una mínima protección. Tiene telefonillo, ascensor, taquimotos y buzones, elementos comunes en cualquier bloque de cualquier ciudad pero que en esta zona de las Tres Mil Viviendas son casi un lujo. La escalera tiene pasamanos y las zonas interiores están limpias. Nada que ver con los edificios que lo rodean, donde las aguas fecales caen de los techos de los soportales, las tuberías, buzones y pasamanos desaparecieron hace mucho y algunos portales llevan años convertidos en reductos de heroinómanos.

Fue entregado a sus nuevos inquilinos hace menos de un mes, al igual que otro bloque situado enfrente, el 6.8, también recién reformado. Esta semana se han registrado los primeros robos en ambos edificios. En el 4.8 se han llevado las tuberías del gas natural. Para ello los ladrones han tenido que entrar en el bloque y desprender las conducciones desde las ventanas de la fachada. Aunque tiene una reja, ésta es fácilmente vulnerable porque por el hueco del telefonillo se puede llegar a abrir la puerta introduciendo el brazo.

Los vecinos se han planteado realizar ellos mismos un arreglo, ya que para hacerlo por la vía oficial necesitan presentar un escrito a la Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA) y que ésta autorice la reforma, que consiste en colocar una chapa que impida llegar hasta el tirador desde fuera. También quieren colocar una placa metálica que aísle el suelo del bloque de la calle, sobre todo para impedir el paso de ratas. "Hay un vecino que es herrero y que puede hacerlo en un momento, sin tener que esperar a los trámites que pueden prolongarse varias semanas. En ese tiempo han podido entrar a robar en el bloque otra vez, igual que ha ocurrido esta semana", indica el presidente de la comunidad.

En el otro bloque recién rehabilitado han tenido menos suerte. De aquí han desaparecido ya las ventanas de la escalera, las luces de las zonas comunes y los extintores, que la Junta ya ha tenido que reponer. Los vecinos realojados en estos nuevos bloques coinciden en que mantener la conservación de los edificios es fundamental para que el proyecto de rehabilitación de viviendas en el punto más degradado de la ciudad salga adelante.

El presidente de la asociación de vecinos Martínez Montañés, Rafael Pertegal, considera clave que se refuerce la intervención directa con las familias. "Es lo que hemos dicho tantas y tantas veces. Es necesario que se trabaje aquí, en el barrio en el que está el problema, y no desde el Esqueleto -el centro cívico del barrio-. Sin un mayor control y seguimiento difícilmente podrá mantenerse esto y se estaría malgastando una enorme cantidad de dinero". Este representante vecinal también echa en falta una mayor presencia de la Policía. Hasta hace un año aproximadamente, la unidad adscrita a la Junta de la Policía Nacional, conocida como Policía Autonómica, tenía una presencia fija de 16 horas diarias en las Tres Mil Viviendas. La Junta reordenó los servicios y retiró esta vigilancia, lo que ha llevado al aumento de robos como los sufridos por los bloques recién rehabilitados.

En otro de los edificios que acaba de ser desalojado para su próxima reforma puede verse que los balcones han sido robados y cómo unos albañiles trabajan tapiando ventanas y lo que en su día fueron las puertas de los salones hacia los balcones. Lo hacen para que ninguna familia ocupe alguna de las viviendas y se quede a vivir en ella, lo que retrasaría enormemente el proceso de regularización de estos pisos.

La Junta lleva gastados unos 40 millones de euros en el proyecto de regularización y rehabilitación de viviendas en el Polígono Sur desde la puesta en marcha del plan integral, hace ya ocho años. En este periodo se han reformado integralmente más de 2.500 casas de los seis barrios que comprenden el Polígono. Pero la sensación que queda en Las Vegas es que quizás falte un mayor control posterior a estas rehabilitaciones, algo que permita hacer que estas obras y esta enorme inversión perduren en el tiempo.

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