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Profesiones 2.0

Cada revolución a lo largo de la historia ha comportado ciertas consecuencias directas en la población y en su manera de hacer y ver el mundo desde todas las perspectivas, ya sea económica, política, social, tecnológica, científica e incluso religiosa. Y por supuesto, en el tema laboral. No nos referimos en exclusiva a revoluciones sociales, sino a aquellas que han supuesto un cambio muy grande en general.

Así pues, en el Neolítico apareció la ganadería y la agricultura, evolucionando así de lo que venía siendo una sociedad basada en la caza, la pesca y la recolección. Y un poco más cerca, tenemos a la Revolución Industrial que hizo que muchos trabajadores artesanales dejaran el taller por la fábrica en cadena.

En la actualidad estamos viviendo -y llevamos haciéndolo desde hace unos años- una denominada Revolución Tecnológica y Digital. Y esto, igual que en los casos anteriores, ha supuesto la aparición de nuevas formas de ganarse la vida. Renovarse o morir.

Negocios clásicos modernizados

Uno de los casos más claros es el de los periódicos y revistas que antes llenaban hasta el techo los pequeños quioscos de barrio. Con el tiempo todas las publicaciones se han ido digitalizando, dejando de lado la imprenta y el olor a tinta. Un ejemplo claro lo encontramos con revistas como vdevillano.com, un magazine de entretenimiento en la que el usuario va a encontrar todo tipo de curiosidades. Actualizar constantemente, readaptar los contenidos a lo que pasa en tiempo real o poder ser leído desde un móvil, tablet u ordenador es algo que el papel, por muy romántico que sea, no puede ofrecer.

Tenemos también por otro lado a las videntes. Saber qué nos deparará el futuro y todo lo que gira en torno a la adivinación es algo que fascina al ser humano desde hace miles de años. Desde faraones egipcios hasta generales europeos, pasando por el que tiene dudas de su amante, el que quiere saber si aprobará su examen o el que quiere averiguar si le va a ir bien en el trabajo. Es algo arraigado muy dentro nuestro y que, con la llegada de la tecnología se ha actualizado y modernizado. Así pues podemos encontrar las mejores videntesonline, tarotistas profesionales que van a solucionar nuestras dudas y calmar nuestras penas sin necesidad de ir a su consulta. Son las mismas cartas, ahora en versión digital.

Revoluciones polémicas (al menos al principio)

El poder descargar películas completas en nuestro ordenador y disfrutar de buen cine desde el sofá de casa sin pagar un duro ha generado una controversia sin precedentes. Las distribuidoras y empresas vinculadas con el mundo del cine así como las asociaciones de derechos de la propiedad intelectual pusieron el grito en el cielo y se crearon normativas prohibitivas y sancionadoras en casi todos los países del mundo.

Con el tiempo, se ha visto que por mucha prohibición y ley que haya, cualquiera se puede descargar gratis no solo películas españolas y de todo el mundo, sino música, libros, juegos y programas. Muchas grandes corporaciones, aquellas que al principio luchaban contra ello, han cambiado de estrategia. Y es que ya dice el refrán que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Por ejemplo, buscando en Youtube películas gratis nos encontramos con un canal de la Paramount con más de 100 títulos gratuitos de películas de la historia del cine. 

Beneficios siguen teniendo, pero por otros nuevos medios.

El escaparate y servicio al cliente a través de la pantalla

Ir a una tienda a preguntar directamente y comprar sin habernos informado antes, es algo muy raro, especialmente entre las nuevas generaciones de consumidores y consumidoras. Si bien todavía queda un sector de la población que esto de internet le ha venido de nuevas, cada vez más los hábitos de compra se digitalizan sin parar.

Actualmente podríamos relacionar a la clientela que utiliza internet para comprar en dos: aquellos/as que emplean el mundo online para consultar y comprar sin tener que desplazarse y directamente desde el teléfono móvil; y aquellos que se empapan de información en blogs y webs especializadas y van a la tienda física a tocar, probar o incluso comprar el producto.

Sin ir más lejos, imagina que quieres comprar unos cascos Bluetooth. No sabes si el dependiente o dependienta de turno sabe sobre las características del producto lo suficientemente bien como para fiarte, ni tampoco si van a tener los mejores auriculares Bluetooth del mercado, o si su precio va a ser el que le corresponde. Como consumidores inteligentes debemos informarnos previamente en webs de expertos como esta de auriculares en la que podemos ver marcas, precios e incluso comprarlos ahí.

Y más cambios que están por venir...

La revolución tecnológica y digital de la que hablábamos al principio de este artículo no ha acabado ni mucho menos. Con la incorporación cada vez más frecuente de inteligencia artificial a todo lo que nos rodea, es posible que en breve salgan nuevas profesiones y que incluso los hábitos de comprar vuelvan a dar un giro no tan inesperado.

¿Sustituirán los hologramas a los guías turísticos? ¿Qué pasará con los chóferes y taxistas cuando se mejoren los coches autónomos? Imagina las posibilidades de la medicina con nuevas máquinas infinitamente más precisas que los humanos, o la de vidas que puede salvar un robot diseñado para encontrar supervivientes en una catástrofe natural.

Una revolución de esta magnitud puede dar miedo al principio, de ahí que siempre surjan detractores y escépticos, los que están en contra, los apocalípticos. Y en realidad muchos de los peligros de las nuevas tecnologías y las personas son ciertos. Sin embargo, si se le da un buen uso y se enfoca al beneficio de todos, conseguiremos avanzar socialmente al mismo ritmo que la tecnología. Es una rueda que gira que no se va a poder parar, así que, ¿por qué no girar con ella y no en su contra y sacarle el máximo partido a lo que el futuro nos tiene preparado?

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