efeméride en tablada

La Real Venta Pilín cumple un siglo de vida

  • Los González-Mazón, nietos del banderillero fundador, descubren un azulejo conmemorativo el jueves 5 de abril

Pedro y Mercedes González-Mazón, nietos del fundador de la venta Pilín a mediados de 2017. Pedro y Mercedes González-Mazón, nietos del fundador de la venta Pilín a mediados de 2017.

Pedro y Mercedes González-Mazón, nietos del fundador de la venta Pilín a mediados de 2017. / julián venegas

El próximo jueves, día 5 de abril, la Real Venta de Pilín cumplirá un siglo desde su apertura en la ciudad de Sevilla. Para celebrar esta efeméride, los hermanos González-Mazón Álvarez, propietarios de la venta, organizarán ese mismo día, a las 14:00 de la tarde, un evento en el establecimiento hostelero en el que se descubrirá un azulejo conmemorativo.

Aníbal González le hizo los planos de la venta en agradecimiento a su ayuda en un rescate

Los seis nietos del banderillero del torero Juan Belmonte, Feliciano González Pacheco Pilín, fundador de la venta en el año 1918, forman la tercera generación de una familia que continúan con la tradición de ofrecer una cocina de calidad a sus clientes.

La venta, situada en el número 86 de la avenida García Morato, en el barrio de Tablada, fue diseñada por Aníbal González, principal referente de la arquitectura regionalista sevillana. En la biografía del banderillero Feliciano González Pacheco Pilín, el propio Feliciano narra que en el año 1915 un barracón en obra se derrumbó causando muchos heridos.

Pilín ayudó al rescate de las personas accidentadas y como muestra de su agradecimiento Aníbal González le ofreció cien pesetas. Pilín rechazó el dinero porque, según le dijo, lo hizo de forma voluntaria. Además, le explicó que era banderillero de Juan Belmonte. Entonces, Aníbal González le ofreció su casa para lo que le hiciera falta.

Unos años después Pilín pensó en abrir una venta y habló con Aníbal González, quien le hizo los planos y envió a un encargado y dos operarios a los terrenos de la venta, la cual se construyó en un mes. El arquitecto sólo le cobró los materiales.

En la Real Venta de Pilín han comido numerosas personalidades, generales y aviadores de la base de Tablada, pero la visita más ilustre fue realizada por el Rey Alfonso XIII en abril de 1925. Una placa de cerámica en la entrada de la venta recuerda que le acompañaban el príncipe Hohenzollern, los infantes Carlos y Alfonso y los marqueses de Carisbrooke.

La venta más antigua de Sevilla capital está especializada en comidas caseras, guisos y carnes a la brasa. Además, entre sus platos están la carrillada, la cola de toro, el potaje, las espinacas y toda clase de pescado del día. Sus dos salones, amplias terrazas y zonas ajardinadas, con una capacidad para unas 500 personas, permiten que la venta se convierta en un lugar privilegiado para las familias donde pueden degustar una variada carta de platos típicos sevillanos y los niños disponen de un espacio de recreo para jugar.

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