Reconciliarnos con el dolor

  • La Casa San Pablo ofrece un taller sobre la superación del duelo l taller experiencial Desde hoy hasta el domingo 28. Casa de Ejercicios San Pablo. Dos Hermanas. Dr. Fleming, 37. Teléfono: 955 67 70 57. Web: 'www.jesuitasevilla.org'

Cualquier ser humano, en el transcurso de su vida, debe lamentarse de perder algo que consideraba importante. Etapas de la vida, la juventud, familiares queridos, parejas, salud, amigos o el trabajo son algunos ejemplos. Muchas de estas pérdidas no se viven como algo traumático, se produce una adaptación. En cambio, otras, misteriosamente, duelen más. La tristeza, el dolor y el sentimiento de haber perdido algo valioso es común a todos los seres humanos.

Según explica la psicóloga y psicoterapeuta Rosa María Martínez, a la hora de afrontar el duelo -el dolor por la pérdida- "estamos más solos que antes, vivimos muy rápido y nos han enseñado que nada debe doler, por eso nos resulta extraño descubrir sentimientos que no podemos controlar". Dependiendo de cómo se haya producido la pérdida y de la historia personal de cada individuo, aflorarán diferentes sensaciones. Rabia, tristeza, depresión o un estado de shock emocional. Rosa Martínez, especialista en situaciones vitales altamente estresantes y desestabilizadoras, ante una pérdida traumática, aconseja "permitirnos llorar y expresar lo que sentimos, reconocer ante los demás que necesitamos apoyo y ayuda".

Para la psicóloga, que este fin de semana ofrecerá un taller experiencial sobre la superación del dolor en la Casa de Ejercicios San Pablo, "hoy día sabemos que tenemos derecho a sufrir y que podemos resolver la pérdida". El dolor , asegura Rosa, siempre desaparece, "pero cada persona necesita su tiempo".

Durante el taller, la psicóloga realizará terapias con los asistentes para que reconozcan cuál es su pérdida. "Intentaremos que busquen en su interior para que sepan qué pérdida les ha afectado más en sus vidas y que analicen como les han enseñado en sus familias a superar el duelo". Si no se consigue afrontar el dolor, los efectos aparecen a largo plazo. Rosa Martínez siempre dice lo mismo a todo el que le pregunta: qué bien que estoy mal. "El sentimiento de dolor no es extraño y debemos reconciliarnos con él, lo malo sería no sentir nada".

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