Reconocimiento de compañeros y jefes

  • Comercial jubiladoEmpezó a trabajar con 14 años y durante más de cuatro décadas lo hizo en Iturri, cuya dirección y empleados solicitaron para él la Medalla de plata al Mérito del Trabajo, que le fue entregada ayer.

El de ayer fue "un día de locos" para Francisco. Recibió la medalla de Plata al Mérito del Trabajo, una condecoración tan inesperada que cuando le llamaron para decirle que se la habían concedido pensó que se trataba "de una broma". Pero resultaba que su empresa de casi siempre, Iturri, y sus propios compañeros, llevaban cuatro años luchando para que se la dieran, así que sin arrogarse méritos especiales, sí tiene el orgullo de pensar que "algo habré hecho bien para merecerla". Y ha hecho mucho, ya que empezó a trabajar con 14 años y ahora, con 75, no permanece ocioso. Nació en la antigua Huerta de la Barzola, junto al Cine Delicias, y estudió en la Escuela Felipe Benito hasta que entró a trabajar en el 47, época dura donde las haya, con un agente comercial catalán, Ramón Cercós Rius, para el que llevaba guías de circulación de aceite en tiempos del racionamiento. Luego pasó a la droguería de José Silva, en la Alfalfa, y su buena caligrafía le sirvió para ascender a ayudante de contable, puesto en el que, admite, aprendió "bastante". Luego pasó a Hispano Aviación y allí lo conoció Juan José Iturri Gisbert, quien se lo llevó a su empresa, Iturri, primero como director contable y luego comercial e incluso relaciones públicas. Tras más de cuarenta años, se jubiló como pequeño accionista de esta importante empresa de suministros industriales donde, obviamente, no lo olvidan.

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