Requisan un bolígrafo pistola a un maltratador en Torreblanca

  • La Policía Nacional detiene al agresor, que estaba golpeando a su pareja en la cara, e investiga si disparó antes el arma

El bolígrafo pistola requisado El bolígrafo pistola requisado

El bolígrafo pistola requisado / M.G.

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La Policía Nacional detuvo la semana pasada a un hombre que estaba maltratando a su pareja y que se encontraba en posesión un bolígrafo pistola. La mujer, de 39 años, tenía una herida en la boca y sangraba abundantemente cuando fue auxiliada por los policías. Los hechos ocurrieron sobre la una de la tarde del pasado Martes Santo en una vivienda de la calle Madroño, en Torreblanca. Los agentes acudieron a esta zona requeridos por el servicio de emergencias sanitarias del 061, que había pedido colaboración porque había un paciente que se encontraba en un estado muy agresivo.

Cuando llegaron al domicilio vieron que el enfermo estaba siendo asistido, pero en ese momento oyeron una detonación procedente de una vivienda cercana. En ese momento fueron avisados por un grupo de personas que alertaban de que se estaba produciendo una fuerte reyerta. Los policías llegaron al lugar indicado por los testigos y vieron a un hombre que estaba golpeando en la cara a su pareja, que estaba arrinconada en el suelo y pidiendo auxilio. Tenía una herida por la que sangraba abundantemente en el labio inferior.

Los agentes redujeron al presunto agresor, al que lograron separar de su mujer y sacar de la casa. En ese instante, los policías observaron cómo el sospechoso se echaba mano rápidamente al bolsillo lateral del pantalón. Antes de darle ocasión de que pudiera sacar nada, los funcionarios lograron reducirlo de nuevo y esposarlo. Al cachearle, le encontraron un bolígrafo pistola y cinco cartuchos del calibre 22, así como una vaina de un cartucho ya disparado. La identidad del detenido responde a las iniciales Juan Carlos S. H.

Mientras los policías pedían refuerzos, ya que se estaba concentrando una gran cantidad de personas en la puerta de la casa, tanto familiares del sospechoso y de la víctima como curiosos, el detenido sólo sabía decir que iba a matar a más de uno de los que se encontraba en la vivienda. Los agentes se interesaron por la situación de la mujer, que les dijo que no quería saber nada de ellos y que sólo se trataba de una discusión de pareja. Los policías decidieron llevarse al detenido y entregaron el arma a sus compañeros del laboratorio de Balísitica de la Policía Científica, para que la examinaran.

Del bolígrafo pistola se desprendía un fuerte olor a pólvora, por lo que todo apuntaba que era el arma con el que se acababa de realizar el disparo que habían oído los policías mientras se encontraban prestando apoyo a los sanitarios del 061 en otro domicilio de la misma calle. En la recámara sólo había una vaina sin proyectil, un indicio más de que el arma podría haber sido disparada poco antes. Sin embargo, los policías no pudieron determinar con certeza si el sospechoso había abierto fuego con el bolígrafo pistola o no, ya que ninguno de los testigos de los hechos quiso colaborar con la investigación.

Esta actitud no es extraña en esta zona del barrio de Torreblanca, la más conflictiva. La calle Madroño es una de las vías próximas a la plaza del Platanero, una de las zonas más deprimidas de la ciudad. Precisamente aquí fue apaleado hasta la muerte un vecino del barrio. Los autores del homicidio fueron cuatro menores, ampliamente conocidos por los residentes en esta parte de Torreblanca, pero la Policía tardó seis meses en poder detenerlos y esclarecer la muerte porque ninguno de los vecinos quiso colaborar por temor a represalias de los agresores o de sus familias.

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