Roban los cepillos de la iglesia de Santa Cruz cuando estaba cerrada

La parroquia de Santa Cruz sufrió el robo de los cepillos en la tarde del pasado domingo. El párroco y canónigo de la Catedral, Eduardo Martín Clemens, explicó ayer a este periódico que una persona se habría quedado escondida en el templo tras la misa de la una de la tarde y, tras el cierre, arrancó los cepillos, desconociéndose la cantidad de dinero que guardaban. Ni el sagrario, ni las imágenes de la hermandad de Santa Cruz, ni otras obras de arte de la parroquia, sufrieron daño.

El párroco acudió ayer por la tarde a interponer la denuncia del robo ante la Policía Nacional, que deberá ahora personarse en el céntrico templo para iniciar las pesquisas, aunque el párroco advirtió que sospechan de alguna persona. Al parecer las huellas del ladrón se habrían quedado en uno de los sobres que manipuló en la sacristía. Como relató el padre Martín Clemens, fue el sacristán el que dio la voz de alarma cuando regresó a la parroquia el domingo por la tarde: "El que fuera se escondió tras finalizar la misa de una. Siempre cuando se cierran se comprueban hasta los confesionarios, pero estaría en algún hueco". Con la iglesia cerrada, el ladrón arrancó de las paredes los cepillos y revolvió papeles en la sacristía buscando más dinero. "Afortunadamente no ha sido profanado el sagrario ni ha pasado nada con las imágenes de la hermandad. Más que nada ha sido el destrozo de las paredes al arrancar los cepillos que otra cosa", señaló Martín Clemens.

El ladrón, al no encontrar otra forma de salir, huyó de la iglesia por la puerta principal que da a la calle Mateos Gago, quedándose abierta hasta la llegada del sacristán ya por la tarde. El párroco se encontraba en la clausura de los Cursillos de Cristiandad cuando fue avisado del robo, regresando de inmediato a la parroquia para comprobar lo sucedido.

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