La SE-35 comienza a andar

  • Urbanismo incluye una partida de 26 millones de euros en su presupuesto de 2008 para impulsar el proyecto · Dos Hermanas tendrá que participar en la financiación al discurrir un tramo por su término

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La nueva ronda de circunvalación interior de Sevilla -la SE-35-, un cinturón viario intermedio entre la actual SE-30 y la futura SE-40, contará durante el próximo año con una partida presupuestaria propia dentro de las cuentas de la Gerencia de Urbanismo de Sevilla. Este departamento municipal, que dirige el concejal socialista Emilio Carrillo, ha decidido reservar un total de 26 millones de euros para poder iniciar a lo largo de 2008 las obras de construcción de alguno de los distintos tramos de esta importante infraestructura, que permitirá -por primera vez en la historia de la ciudad- segregar físicamente los tráficos de ámbito urbano de los desplazamientos de vehículos con origen y destino metropolitano. Una separación funcional que ayudará a aliviar en buena parte -aunque no por completo- los serios problemas de circulación que padece la capital de Andalucía.

La partida presupuestaria en cuestión dedicada a este fin supone aproximadamente un 11 por ciento del coste global del proyecto, que se ha estimado en 220 millones de euros, algo por debajo de las cifras que se barajaron justo antes de las elecciones municipales, cuando la Junta -que hasta entonces tenía sus reparos a la construcción del tramo más caro del viario (el Paso Territorial Sur)- prometió, aunque sin un compromiso firme por escrito, asumir por completo su financiación, que implica -en solitario- aportar 80 millones de euros del total del dinero necesario. La razón no es otra que los 3,8 kilómetros de este tramo concreto tienen que salvar -bajo tierra, o en viaducto, en alguna parte- el río Guadalquivir.

El trazado definitivo, en todo caso, apenas si presenta cambios en relación a lo publicado por Diario de Sevilla en el mes de julio del pasado año, cuando ya avanzó los distintos tramos, el periodo de construcción y cada una de las administraciones responsables de su ejecución. Las únicas modificaciones afectan al tramo entre Bellavista y Montequinto, que al principio discurría por el término de la capital y ahora entra en parte en el ámbito administrativo de Dos Hermanas. Este leve cambio de trazado -algo más extenso que en el diseño inicial- obliga a que una mínima parte de la financiación, la correspondiente a dos kilómetros, tenga que salir del Consistorio nazareno, al igual que, en lo que se refiere al tramo entre el enlace de Montequinto y la Carretera de Málaga, será el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra quien tendrá que aportar un porcentaje de los fondos necesarios. El resto del dinero lo asumirán las arcas hispalenses -que costearán la mayor parte de su construcción, al ubicarse en su ámbito urbano- y la Junta de Andalucía, que está obligada a coordinar su desarrollo en lo que afecta a otros ayuntamientos metropolitanos como el de Gelves, implicado tangencialmente en el trazado del Paso Sur. El Estado limita su financiación esencialmente al Paso Norte, aunque en un porcentaje de dinero (unos 5 ó 6 millones de euros) inferior en comparación con el resto de las distintas instituciones. Los otros cambios -cuya solución técnica todavía está por definir- afectan por un lado al paso de la circunvalación por la zona Norte de Sevilla. En concreto, al ámbito del Parque Miraflores y San Ildefonso. El trazado definitivo debe respetar la zona verde prevista en dicho sector y, al tiempo, no quedar afectada por las catas arqueológicas que hay que hacer en dicho ámbito. También está por resolver el encaje entre la SE-35 y la A-4 a la altura del cruce de Brenes. La solución que se adopte deberá estar en todo caso avalada por el Gobierno central, que es justo a quien compete financiar este tramo.

De cualquier modo, estos ajustes serán objeto de la siguiente fase del proceso: el anteproyecto técnico, que -según el calendario oficial de trabajo de la Gerencia de Urbanismo- debería estar listo en el mes de marzo del próximo año. Este documento ya entrará a delimitar exactamente cuáles serán los suelos afectados por el trazado de la infraestructura parcela por parcela, lo que implicará los obligados procesos de expropiación si los terrenos no se encuentran disponibles. Tras él vendrá el proyecto y, al fin, las obras, previstas en 2008.

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