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Sevilla: Un destino para estudiar pero no para trabajar

  • Unos 2.400 extranjeros eligieron la Hispalense o la UPO para estudiar en el curso 2016-2017, pero sólo 160 se registraron en sus programas Erasmus de prácticas en empresas

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Las becas de movilidad, en especial las del programa Erasmus, vuelven a estar de moda y los datos de universitarios extranjeros y nacionales que deciden realizar estancias en un país distinto al suyo se recuperan después de tres años de caída como consecuencia de la crisis. Sin embargo, mientras que los alumnos españoles de la Universidad de Sevilla y de la Pablo de Olavide que realizan estancias en el extranjero no sólo lo hacen para estudiar, sino también para realizar prácticas en empresas al amparo del programa Erasmus Prácticas, los estudiantes internacionales no ven en Sevilla un destino muy atractivo para este fin. En el pasado curso, casi 2.400 extranjeros estudiaron en una de las dos universidades públicas sevillanas y únicamente 150 participaron en el programa de prácticas en empresas según los registros de ambas universidades.

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SEVILLAUn destino para estudiar pero no para trabajar / rosell

Los cambios normativos y los recortes en la financiación de estas ayudas durante los años de la crisis frenaron la evolución positiva del programa de becas Erasmus, que hace dos años cumplió su 30 aniversario. Muchas familias no podían hacer frente al desembolso económico que suponía mandar a un hijo a estudiar varios meses en el extranjero ya que la beca resultaba escasa.

"Todas las universidades españolas sufrieron una bajada importante de sus alumnos Erasmus, tanto de entrada como de salida, sobre todo durante los cursos 2011-2012 y 2012-2013", explica Miguel Ángel Herrera, director del área de Relaciones Internacionales de la Universidad Pablo de Olavide (UPO). "En el caso de la Olavide, no apreciamos cierta mejora hasta el curso 2015-2016".

En tres años, el número total de estudiantes de la Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide (UPO) que se beneficiaron del programa Erasmus pasó de 2.185 en el curso 2012-2013 a 1.282 en el ejercicio 2015-2016, lo que supuso un descenso de más del 40%. Durante el pasado año académico 2016-2017, esta cifra alcanzó los 1.461 universitarios. El dato aún queda lejos de los buenos resultados cosechados durante los años de bonanza, pero representan un incremento del 14% en un año, algo que no ocurría desde hace cuatro.

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Los estudiantes andaluces reciben, además de la ayuda europea, un complemento por parte de la Junta de Andalucía. "Antes, las ayudas de la Junta eran muy altas y el estudiante se marchaba en total con una beca mensual de 900 euros, si estaba becado por el Ministerio de Educación, o 600 en el caso de que no, al margen de la renta familiar", explica Miguel Ángel Herrera, de la UPO. "Se daban situaciones paradójicas, como por ejemplo que un estudiante que iba a Polonia tuviera una beca mensual superior al sueldo de su profesor de destino".

Durante los años de la crisis, las ayudas europeas se mantuvieron pero las del Ejecutivo andaluz, aunque no desaparecieron, sí se recortaron mucho. Los universitarios andaluces pasaron de recibir un máximo de 900 euros mensuales a 300 ó 200 euros, sumando la ayuda europea. "Ya las cifras están más ajustadas. No son tan altas como antes pero tampoco son bajas", señala el director del área de Relaciones Internacionales de la UPO.

La cuantía de las becas depende actualmente del país de destino. Así, un alumno que se desplaza a Alemania recibe una media de unos 500 euros mensuales para cubrir sus necesidades de alojamiento y manutención. Desde las universidades piden ahora también que se haga un reparto de la beca en función de las ciudades y no sólo del país del destino. "No es lo mismo vivir con 500 euros en París que en Marsella, al igual que no es lo mismo estudiar en Barcelona que en Badajoz o Huelva, y, sin embargo, todos los estudiantes que vienen a España reciben lo mismo", subraya Miguel Ángel Herrera.

La Universidad Pablo de Olavide recibió el pasado curso 560 estudiantes Erasmus y envió al extranjero a 460, según los datos de la última memoria de esta institución académica. A estos se suman otros 38 estudiantes que se desplazaron a Estados Unidos y Canadá a través del programa Atlanticus, 7 que se marcharon a Brasil y Chile a través del programa Santander Universidades, y 16 del programa Mexicalia, que tiene convenios con universidades de México. Todos ellos son programas de movilidad propios de la UPO.

En el caso de la Universidad de Sevilla, un total de 1.743 estudiantes disfrutaron el pasado curso de una estancia en el extranjero a través del programa Erasmus (1.011), Erasmus Prácticas (497) o algún programa propio de movilidad de la Universidad con países no europeos (235). Mientras que 1.901 extranjeros estudiaron al menos durante cuatro meses en algún centro de la Hispalense.

Los universitarios que más becas Erasmus solicitan son los de la Facultad de Filología y de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería, seguidos de los de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Sin embargo, son los de Arquitectura y Comunicación los que lideran el programa de prácticas de empresa en el extranjero.

Los países de preferencia para estudiar son Italia, Francia y Reino Unido, en este orden; mientras que en los programas de movilidad con países no europeos destaca México, Brasil y Chile.

Por otro lado, España es el país europeo que más estudiantes recibe del programa Erasmus, siendo ésta una trayectoria que se alarga ya más de una década. "El programa Erasmus es una demostración palpable de que pequeños incentivos, como las ayudas a los estudiantes, pueden impulsar cambios profundos en la cultura de la movilidad", señala la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) en su último informe publicado recientemente, La universidad española en cifras. El despliegue de este programa de becas ha conseguido atraer estudiantes de otros países multiplicando por 2,7 la reducida captación de estudiantes extranjeros de grado que de manera persistente tiene el sistema universitario público presencial.

La Universidad de Sevilla recibió en el curso 2016-2017 un total de 1.306 estudiantes de 22 países distintos a través del programa Erasmus. El 42,5% del total de los extranjeros que llegan a la Hispalense son italianos. Le siguen los alemanes y los franceses, que representan un 15% del total de los alumnos internacionales cada uno, según los datos del último anuario de la Hispalense. A esta cifra se suman otros 443 internacionales que se benefician de los acuerdos de movilidad que la Universidad tiene con instituciones académicas de países no europeos. En este caso, el 38% del alumnado procede de México y el 27% de Estados Unidos.

En los últimos años siempre ha sido superior el número de estudiantes extranjeros que llegaban que los que nacionales que salían. El pasado curso, en lo que respecta al intercambio de estudiantes Erasmus, esta diferencia en la Hispalense era del 56,37% a favor de los extranjeros frente al 43,63% de nacionales que se marchaban fuera. En los últimos cuatro años, los alumnos entrantes siempre han sido más que los salientes, con una diferencia que se situaba en torno a los 15 o 20 puntos porcentruales a favor de los extranjeros.

Lo mismo ha ocurrido con las becas de movilidad en países no europeos, donde la diferencia el pasado ejercicio era de 65,34% frente a 34,66%, a favor de los universitarios entrantes. Sin embargo, cuando se trata del programa Erasmus Práctica, la cosa cambia radicalmente.

En la Universidad Pablo de Olavide, el pasado curso 39 estudiantes realizaron prácticas en el extranjero dentro de su plan de estudio, pero la institución académica sólo registró la llegada de 9 extranjeros. Algo similar ocurre este curso 2017-2018, con sólo 8 alumnos entrantes. Miguel Ángel Herrera aclara que no todos los estudiantes que se acogen al programa Erasmus Prácticas se registran en las universidades, ya que tienen la opción de buscar un centro de empresa por su cuenta para realizar prácticas. "Los trámites son más complicados pero hay titulaciones que sólo ofrecen esta opción a los estudiantes", matiza.

En la Universidad de Sevilla, las cifras son más altas pero siguen siendo mayoritarios los alumnos nacionales que se van: 497 salientes frente a 152 entrantes (curso 2016-2017). Son especialmente significativos casos como el de Italia, que envió el año pasado a la Hispalense 554 alumnos para estudiar pero sólo 56 eligieron Sevilla para realizar prácticas en empresa. Lo mismo ocurre con los franceses, entre los que la diferencia es de 196 a 14. Reino Unido sólo está representada en este programa por 7 jóvenes y los Países Bajos por 4.

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