Antonio Rodríguez Almodóvar

Cuando Sevilla era Macedonia

  • El que fue comisario del pabellón de Andalucía vuelve a la Expo que se clausuró hace 21 años en la España de Felipe, en la Sevilla de Alejandro.

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VEINTIÚN años y un día después, el que fuera comisario del pabellón de Andalucía en la Expo 92 tiene cuatro nietas, vive en el mismo piso de la Estrella y está casado con la misma mujer, Aurora, la que le hizo cambiar el paso cuando terminó sus estudios de Náutica el mismo año 68 en que concluyó los de Filosofía. El 12 de octubre de 2013, Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaíra, 1941), regresó de Granada, de un seminario sobre oralidad y literatura, y celebró el cumpleaños de su nieta Adriana. Cuatro añitos. La niña se llama igual que la protagonista de Paraíso inhabitado, novela de Ana María Matute que este catedrático de Literatura glosará en la Fundación Caballero Bonald en presencia de la académica que lo nombró tercer hermano Grimm.

Una torre inclinada y una caja en el edificio de Juan Ruesga. "La torre simbolizaba el futuro y la caja el renacimiento de Andalucía, la racionalidad". El candidato socialista a las municipales de 1979, apeado de la Alcaldía de Sevilla por el trueque con Granada, fue alcalde durante seis meses de una ciudad de 2.321.000 habitantes, las visitas que registró el pabellón de Andalucía, una media de trece mil diarias.

Entre los visitantes, recuerda a la Reina Sofía, la madre del Rey, "le encantaba la película circular", el tenor Alfredo Kraus, el entonces presidente de Castilla-León, José María Aznar, "los niños se le desmandaban y les daba pescozones". Y Francisco Ayala. "Fuimos juntos en avión a la Feria del Libro de Guadalajara. Mi cuento de Blancaflor le recordó uno que le contaba su tata igual que a Lorca su criada le contaba el de La niña que riega la albahaca. Recibí una carta de agradecimiento de Caroline Richmond, la viuda de Ayala".

Lo nombró comisario de Andalucía el entonces presidente de la Junta, José Rodríguez de la Borbolla. Dejó la cátedra de Literatura en el instituto Ramón Carande. Pasea con dolor junto a Andalucía de los Niños (1.144.000 visitas), un proyecto de Ignacio Aguilar, "arquitecto, químico, acuarelista. Era el penúltimo renacentista". Cerrado a cal y canto, este proyecto que le entusiasmó a la Reina Sofía tomó el nombre del parque de miniaturas de Coimbra y podría ser como los que hay en Zúrich o La Haya.

El sheriff aparcó los cuentos en Cartuja. "De la Expo no escribí nada, el género de terror no es lo mío. Sí escribí un cuento sobre el nacimiento de Curro que enterró Cassinello con el periódico del día y otros objetos en la Cápsula del Tiempo junto a la Cartuja y sólo se abriría cien años después". Un cuento terrorífico "por la extraordinaria dedicación, el agobio y la tensión. Decían que no llegábamos y llegamos. Hicieron bromas y sarcasmos, le llamaron al AVE el rapidillo".

Llegó de Alcalá de los Panaderos con 14 años. Fue peón de brega antes que concejal en el Ayuntamiento. Era vecino de la calle Feria, donde nace su primera hija, Sara. Después vino el varón, Antonio. Beatriz, la que cierra la prole, tenía 12 años en la Expo y está a punto de publicar su primera novela. Rodríguez Almodóvar volvió a pasear por la calle Feria en su novela Si el corazón pensara, poniendo en danza a los armaos de la Macarena y a los popeyes que por la Alameda buscaban los antros de pecado en referencia al desembarco de los marines norteamericanos.

En la Expo trabajaron los dos candidatos más votados en las municipales de 1979. En la oficina de Olivencia estaba Rafael López-Palanco, cabeza de lista de la UCD. "Cuando me nombran comisario, expresé las reservas ante uno de los proyectos de la Expo que era una especie de Venecia con canales de ida y vuelta sin tener en cuenta la cota".

El pabellón de Murcia exhibía en la Expo el submarino de Isaac Peral ante el que tantas veces desfiló cuando hizo la instrucción como marinero en Cartagena. 21 años y un día después, el abuelo de Marcos, Adriana, Antonio y Marta, saca una nueva colección de cuentos, los de la Luna Llena, y reescribe para una editorial de Oxford la Bella y la Bestia, Blancanieves y Blancaflor.

El comisario del 92, la España de Felipe, la Sevilla de Alejandro, escribe sus Memorias. Sus hijos fueron a la Expo; sus nietos, el tesoro del abuelo, a Isla Mágica.

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