Sevilla lidera en España la investigación sobre los nuevos biocombustibles

  • Abengoa, Asaja-Sevilla y Tussam participan en un proyecto europeo para desarrollar los carburantes de segunda generación, mucho más eficientes y adecuados para la reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera

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La provincia de Sevilla encabeza la investigación a nivel nacional sobre nuevos tipos de cultivos más eficientes para la producción de biocombustibles, a través del denominado proyecto IDEA, liderado por la multinacional sevillana Abengoa y con la participación, entre otras entidades, de Asaja y la empresa municipal de transportes de Sevilla (Tussam). El proyecto cuenta con un presupuesto de 30 millones y su objetivo es el desarrollo de nuevos cultivos energéticos "de segunda generación" alternativos a los que se utilizan hoy en día -trigo, cebada, remolacha o girasol, entre otros-; su conversión en biocombustibles a través de nuevas técnicas más eficientes; y su posterior utilización en vehículos.

En el proyecto participan hasta 30 entidades, aunque la provincia tiene un protagonismo especial en todas las fases de la investigación. Por un lado, Asaja-Sevilla es la encargada de la investigación sobre estos nuevos cultivos energéticos, que se está desarrollando en su gran mayoría en fincas agrícolas de la provincia de Sevilla, aunque el programa tiene carácter nacional. La multinacional sevillana Abengoa, por su parte, abandera el proyecto y aporta la vertiente tecnológica de la iniciativa, a través de la utilización de una de sus plantas de fabricación de bioetanol, donde se investigan los sistemas más adecuados para el tratamiento de estos nuevos cultivos y su posterior conversión en biocombustible; en su fase final, Tussam es también una de las piezas claves, puesto que está probando el combustible que sale de todo el proceso.

Los cultivos de segunda generación sobre los que se están investigando tienen una principal diferencia sobre los actuales: son mucho más eficientes y capaces de generar una mayor cantidad neta de combustible, por una simpe razón.

En los cultivos como el trigo o el girasol, las fábricas sólo utilizan las semillas para la obtención de aceites o alcoholes que posteriormente se convierten en los combustibles. Esta circunstancia supone una gran ineficiencia, puesto que hace falta mucha cantidad de productos -y por tanto una gran extensión de suelo para su cultivo- para conseguir un volumen suficiente de biodiésel o bioetanol.

Los nuevos cultivos que ya se están produciendo mayoritariamente en fincas sevillanas -aunque también en otras del resto de España, puesto que el proyecto es nacional- tienen la gran ventaja de que pueden utilizar toda la planta al completo, por lo que se puede obtener una mayor cantidad de materia prima para la obtención del combustible.

Estos nuevos productos que se están cultivando y que ya han comenzado a producir biodiésel y bioetanol son, entre otros, la caña, el sorgo, el ricino o el cardo, entre otros, y son denominados lignocelulósicos. No obstante, también se están buscando variedades de los cultivos actuales que aumenten la eficiencia.

Otra de las ventajas de estos nuevos cultivos de segunda generación tiene que ver con el importante alza que están sufriendo algunos precios de productos básicos de alimentación. Los cultivos actuales son alimentos y "muchos agricultores han optado por vender sus cultivos al mercado energético porque les sale más rentable", según explica el responsable de Medio Ambiente de Asaja-Sevilla, Miguel Mesa, y eso ha provocado una reducción de la oferta de trigo, girasol o cebada y, a su vez, un aumento de los precios.

Los cultivos de segunda generación son independientes de su calidad nutritiva y pueden ser destinados exclusivamente al mercado energético, además de que pueden adaptarse a terrenos marginales o marginalizadas para cultivos clásicos que no son rentables para el agricultor. En toda España se han puesto en cultivo unas 500 hectáreas -300 de regadío y 200 de secano- y la gran mayoría están en la provincia de Sevilla, repartidas prácticamente por todas las comarcas "porque también estamos investigando la adaptación de cada cultivo a las diferentes condiciones de cada zona de la ciudad, tanto en el suelo como en el clima", mantiene Miguel Mesa.

La materia prima que se extrae de estas fincas agrícolas se envía a la planta de producción de bioetanol que Abengoa tiene en Babilafuente, en la provincia de Salamanca, donde está investigando la utilización de estos cultivos de segunda generación para la obtención de los nuevos biocarburantes. Posteriormente -y también como parte del proyecto IDEA-, el combustible es probado en vehículos de algunas de las empresas que forman parte de la iniciativa, como Ford, la empresa de camiones Guascor o la propia Tussam. El proyecto tiene una vigencia de cuatro años, en los que debe obtenerse un producto que debe "permitir incrementar la capacidad de producción de bioetanol de forma sostenible y competitiva".

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