Sevilla recupera El Salvador después de cuatro años de obras

  • En la apertura al público, el cardenal agradeció la labor de Garrido Mesa y Moeckel y la mediación de Javier Arenas desde el Gobierno para la salvación del templo · Se volverá a oír misa una semana antes de las elecciones

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"Fue quien marcó los ritmos y los criterios. Sin él, el Salvador se habría rehabilitado, pero estaríamos hablando de otra obra". Juan Ramón Baeza, el joven jefe de obras de la empresa Bellido que asumió la ambiciosa restauración de la iglesia del Salvador, destaca el papel jugado en todo el proceso por Juan Garrido Mesa. En la misa de consagración que el próximo 2 de marzo, cuarto domingo de Cuaresma, una semana antes del pregón de Antonio Burgos y de las elecciones generales y autonómicas, oficiará Monseñor Amigo, flotará una oración por el ausente, parafraseando el título de la novela de Tahar ben Jelloum. "Juan Garrido Mesa se dejó el alma y la vida, materialmente se la dejó porque se agotó con la obra". Fue el primer nombre propio que mencionó Monseñor Amigo nada más abrir la puerta del Salvador para apreciar los espectaculares resultados de la restauración.

Ya están las fechas. En febrero volverán las hermandades: sucesivamente Pasión, el Amor (y la Borriquita) y el Rocío, cuyos hermanos están citados para el 28 de Febrero. El 2 de marzo se celebrará la misa de consagración. El 16 de marzo, Domingo de Ramos, la primera misa procesional. El 26 de abril, la primera boda. "Habría que restringir las peticiones, la demanda es tremenda", dice Fernando Mendoza, arquitecto vinculado a este templo desde hace veinte años, desde que el entonces director general de Bienes Culturales de la Junta, Bartolomé Ruiz, le hizo el primer encargo. Mendoza está a punto de publicar el libro Biografía de una Colegiata.

Monseñor Amigo agradeció la cruzada de Joaquín Moeckel para despertar la sensibilidad ante el deterioro de la iglesia. "Aquí hay un pueblo extraordinario con una sensibilidad enorme; esta tarde no es para criticar a nadie, pero tenemos un pueblo que tiene un amor por su ciudad que a veces no se ve correspondido". Después de mencionar al director de la obra, el arquitecto Fernando Villanueva, y a la empresa Bellido, el cardenal recordó "a una persona de la que se habla poco". Se refería a Javier Arenas, que era vicepresidente del Gobierno. "El Gobierno que le sucedió continuó los trabajos, pero don Javier Arenas fue el motor económico. El que comprometió al Gobierno para salvar al Salvador".

Estos elogios a quien aspirará a la presidencia de la Junta en los comicios que se celebrarán la semana siguiente a la misa de consagración los hizo Monseñor Amigo antes de que se incorporasen a la visita los ediles socialistas Francisco Fernández y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Como está prevista una doble inauguración, en marzo la litúrgica, en abril o mayo la institucional, el cardenal de Sevilla sugirió, al comparar los trabajos de restauración con las oberturas de las grandes óperas, que la segunda de las ceremonias podría hacerse con la ópera Parsifal en producción del teatro de la Maestranza.

Las obras empezaron en enero de 2004 y le cambiaron la faz al templo. "Dejó de ser la iglesia oscura, húmeda, triste", dijo el cardenal. La que se encontró en su visita turística siendo arzobispo de Tánger, con el Cristo del Amor en el suelo. En los fastuosos pilares de las columnas se utilizó una técnica novedosa en Andalucía, un látex aplicado "como la cera de las mujeres" en expresión del representante de Bellido, con un material procedente de Suecia.

El Salvador es un ejemplo de fe y de ciudadanía. Que no acaba en sí mismo. A Monseñor Amigo le entran ganas de llorar, lo dijo literalmente, cada vez que entra en la iglesia de Santa Catalina. Pretende despertar a los "incrédulos, no de la fe, sino de otras cosas", para que se impliquen en ese reto. Con la Catedral, el Salvador, Santa Catalina "y alguna cosa más de adorno" -probable referencia subliminal del cardenal a la obra de la Encarnación-, "Sevilla tendrá más atractivos. Mucha gente nos llama para preguntarnos cuándo abre el Salvador".

En la visita estuvo Francisco Ortiz, rector de la que será Iglesia Colegial del Divino Salvador, ya que con la obra "deja de ser parroquia", tal como afirma este sacerdote nacido en Constantina, cura de pueblo (párroco en Huévar) y de ciudad (en San Vicente), que dirigió los seminarios de Pilas y de San Telmo, es vicario episcopal y asumió la dirección de la obra a la muerte de Garrido Mesa.

Monseñor Amigo estuvo acompañado en la visita por Bernardo Bueno, delegado de Cultura de la Junta, y Manuel Marchena, vicepresidente del consorcio de empresas municipales. Pasaron junto al camarín de la Virgen de las Aguas, otrora inundada, la que colocó San Fernando sobre el mihrab para cristianizar la mezquita, y se asombraron ante los dos retablos del portugués Cayetano de Acosta que representan en distinta iconografía al Divino Salvador. Salvador salvado en esta pirueta teológica en la que la ciudad se saltó los guiones de la burocracia para evitar una pérdida irreparable de su patrimonio.

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