Calle Rioja

Sevillano por Antoñita y Juanita

  • Emilio García Carretero cantó cuarenta años en el teatro de la Zarzuela cuya historia escribió, es autor de las biografías de Celia Gámez y de Antoñita Moreno.

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Estos dos hombres de la foto en la plaza de Pilatos fueron bautizados en la iglesia de Nuestra Señora de la Granada de Fuente de Cantos. El pintor Francisco de Zurbarán y el tenor Emilio García Carretero, que dará el Viernes de Dolores el pregón de la Semana Santa de su pueblo natal en dicho templo.

Como Zurbarán, García Carretero también encontró en Sevilla parte de su destino. Su vocación artística le libró del destino familiar de ser funcionario en el Ministerio de Justicia. Durante más de cuarenta años formó parte del cuadro artístico del teatro de la Zarzuela, cuya historia desde su fundación en 1856 ha contado en tres tomos con prólogo del sevillano José María Álvarez del Manzano cuando era alcalde de Madrid.

Sevilla ha sido una de las referencias de su trayectoria. Desde su debut como figurante en 1963 en La prudencia en la mujer, de Tirso de Molina, prodigó su presencia en el teatro San Fernando. Dos años más tarde se incorporó a la compañía de Juanita Reina, con la que trabajó en Filigrana Española.

Pero fue otra sevillana la que marcó la pauta profesional y vivencial del paisano de Zurbarán. "El 12 de diciembre de 1966 conocí a Antoñita Moreno y ese día cambió mi vida". La cantante de La Puebla del Río se convirtió en su ídolo, trabajó con ella a lo largo de catorce años (1967-1981) en cuatro espectáculos: Ronda de España, Alma de España, Voces y aires de España y Copla y Verbena.

Apasionado del coleccionismo teatral con originales desde mediados del XIX, empezó a recortar materiales de su reina particular y se ofreció como su biógrafo. Al libro sólo le faltan la bibliografía y el prólogo. Ya tiene título: Antoñita Moreno: la voz que nunca muere. "Con 13 años, ella ya trabajaba. Cantó saetas vestida de primera comunión, aunque las más célebres son las que interpreta en Mr. Arkadin, película de Orson Welles, que estaba empeñado en llevársela a Hollywood".

Antoñita Moreno vive en San Juan, en el litoral alicantino, y vendrá a Sevilla y a su pueblo -su Puebla- el próximo 25 de abril. Su biógrafo interpretará dos temas de la tonadillera en el pregón cofrade de Fuente de Cantos.

Ya tiene experiencia como biógrafo. La editorial inglesa Amberley le editó su biografía de Celia Gámez, con el subtítulo de Memoria Gráfica de la reina de la Revista. "Hizo que la mujer se acercara a un tipo de espectáculos y dignificó la revista, un género hoy desgraciadamente desaparecido".

Hay un paralelismo entre la cantante y su biógrafo. Celia Gámez nació en Buenos Aires y vino a España por primera vez en 1925 en barco con su padre. "Él era malagueño y venía para cobrar una herencia". En un viaje en tren de Barcelona a Madrid, una marquesa la oyó cantar y Celia se quedó en España para volver a Argentina ya como estrella consagrada.

"Mi sueño de pequeño era juntar para el pasaje y marcharme a Buenos Aires, triunfar allí como lo habían hecho Pedrito Rico y tantos otros. Junté para el pasaje, pero no me marché porque nunca me faltó el trabajo". Madrid fue el trampolín de Emilio, aunque su primer viaje a la capital fue para hacer la mili de voluntario en el Regimiento Saboya 6 de Leganés. "Hoy es la Universidad Carlos III y he vuelto como cantante". En Madrid fue soldado y panadero.

Antes de que se le cruzaran Juanita y Antoñita, su medio era la zarzuela. Lo supo el día que vio en sesión doble Bohemios y Alma de Dios. Se presentó a la soprano María Teresa Paniagua, que lo remitió al empresario, José de Luna, quien lo contrató. En la canción pagaban mejor que en la zarzuela e inició sus escarceos, pero nunca abandonó el género. Ni siquiera ahora, ya jubilado en el Ministerio de Cultura. El 13 de mayo interpreta La Corte de Faraón en Valdepeñas y el 14 La verbena de la Paloma en Madrid. Ningún año falta al festival de la Zarzuela de La Solana (Ciudad Real) donde es pieza obligada La rosa del azafrán.

Su última presencia profesional en Sevilla fue con Plácido Domingo en la inauguración del teatro de la Maestranza en 1992 con El gato montés. "Me gustaría escribir unas Memorias. Trabajé con los mejores. En ópera, con Plácido, Caballé, Carreras, Alfredo Kraus. Cantar es difícil, que te publiquen un libro mucho más". Vivirá la Semana Santa de Sevilla. "Toda, salvo el Domingo de Ramos". Ese día sale de nazareno con el Jesús Cautivo de su pueblo extremeño.

Ha sacado dos compactos, Tarde de otoño en Platerías (título de una canción del maestro Solano) y Brindo por el amor, que incluye el tema La novia de Bécquer.

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