Los arquitectos logran salir de la crisis en el extranjero

Sevillanos en el 'far west' chino

  • Baum Arquitectura y Sodinur ganan el concurso para planificar la ciudad universitaria de Dushan, una de las iniciativas de Pekín para desarrollar el centro y el oeste del país.

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La estrategia de los arquitectos sevillanos de buscar proyectos en el exterior para superar el estallido de la burbuja inmobiliaria ya está dando sus frutos, y algunos de ellos importantes. La unión de las empresas Baum Arquitectura y Sodinur, en colaboración del estudio chino West-Line, ha conseguido ganar el premio organizado por el gobierno de la región Gizhou (China) para realizar el máster plan (algo así como el PGOU) de la nueva ciudad universitaria que se construirá en el municipio de Dushan. Esta actuación se enmarca dentro de la estrategia de Pekín de desarrollar el centro y el oeste del país, zonas hasta ahora notablemente más atrasadas que la franja litoral china, donde se ha concentrado todo el milagro económico y sus excesos.

"Dushan es actualmente una ciudad que se desarrolla en torno a una carretera y no está precisamente bien planificada, algo normal en las urbes chinas", comenta el arquitecto Javier Caro, uno de los autores del proyecto. La propuesta es para desarrollar una ciudad del conocimiento en la que se mezclarán espacios dedicados a usos universitarios, de investigación y de empresa, pero también residenciales, comerciales y de ocio. El objetivo: "Generar un tejido urbano diverso en el que se asegure la mezcla de usos necesaria para la autosuficiencia de cada nueva zona de la ciudad". Además, se pretende "reducir la dependencia al transporte privado" y "evitar esas ciudades anglosajonas que se vacían a las seis de la tarde, una vez que ha finalizado la actividad profesional", con los consiguientes problemas de soledad, inseguridad, etcétera.

La preocupación ecológica y la búsqueda del "confort urbano" son muy importantes en este proyecto, donde se ha "incidido especialmente en el diseño de una red de movilidad basada en la potenciación de los sistemas públicos de bajo impacto medioambiental frente al uso del vehículo privado".

Javier Caro destaca que, aunque es cierto que para trabajar en el país asiático, "es imprescindible ir de la mano de un socio chino", y que hay "diferencias idiomáticas y culturales", existen también "similitudes importantes entre la cultura española y la china que hacen que los comienzos sean más llevaderos". Entre estas semejanzas destaca "la importancia de las relaciones personales, la gastronomía como parte fundamental de la vida diaria y los negocios o una vida volcada en unas calles que son como extensiones de la casa". Por ejemplo, según Caro, "si tienes que verte con un profesor chino para hablar de un tema profesional, él te citará en un restaurante, no en su despacho, y se preocupará de preguntar por tu familia y otros asuntos. Algo muy diferente del trato con algunos europeos". También ayuda, claro está, "el reconocimiento mundial de la arquitectura española y el alto grado de formación de sus profesionales".

La alianza entre las dos empresas sevillanas mantiene abierta una oficina de proyectos en Shanghai como base de operaciones para sus trabajos en China. "West-Line, nuestro socio chino en este proyecto, realizará una visita cultural y de negocios a Sevilla el próximo mes".

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