Sexo, con o sin amor, pero con sentido

  • La Universidad de Sevilla se sumó al Día Mundial de la Salud Sexual con una serie de actos formativos

"Creo que la gente aún tiene muchos tabúes sobre las relaciones amorosas, aunque es cierto que cada vez son más los que tienen menos complejos a la hora de enfrentarse a una relación de pareja o sexual". Carmen es alumna de Derecho de la Universidad de Sevilla y ayer, "sin pudor", participó en las distintas actividades que la Hispalense, a través de su servicio de Asistencia a la Comunidad Universitaria (SACU), celebró en el patio del Rectorado con el objetivo de promover relaciones amorosas y sexuales más saludables y satisfactorias entre los jóvenes universitarios.

Y es que ayer Cupido lanzó sus flechas directas al corazón de los estudiantes y aprovechando que era su día, el de los enamorados -también el Día Mundial de la Salud Sexual-, intentó que su trabajo resultara este año especialmente fructífero. Bajo el lema Por una universidad enamorada fueron muchos los que se acercaron a los cuatro talleres de esta campaña realizada en el marco del programa Forma Joven, destinado a promover hábitos de vida saludable en áreas como sexualidad, drogas, alimentación, violencia, salud mental o accidentes.

Nada más llegar al patio del Rectorado los mediadores (jóvenes pertenecientes a este programa) repartían un cuestionario con el que se pretendía conocer los hábitos y actitudes de los jóvenes en su relación con la sexualidad. De forma anónima y voluntaria los estudiantes respondieron a preguntas sobre el método anticonceptivo que suelen emplear, sus conocimientos sobre enfermedades de transmisión sexual o el grado de satisfacción de sus relaciones.

Una vez completo el formulario los participantes pasaron por un expositor donde se les recompensó por su colaboración con una piruleta en forma de corazón y una palmera de chocolate, "para que se tomen el sexo con buen gusto", bromeaba Patricia, mediadora y estudiante del Máster Universitario en Sexología. Junto a los dulces, recomendaciones de obras pertenecientes a la literatura erótica o "que ayudan a amar", como El arte de vivir en pareja, de Sergio Sinay, o Con el amor basta, de Aaron T. Beck.

Los que, inspirados por San Valentín, quisieron dejar su dedicatoria de amor también pudieron expresarse en una pizarra que se llenó de poemas y sentimientos.

En el sexo, como en el amor, las "mentirijillas" -como se nombró a uno de los talleres- también existen. Esas mentiras se refieren a los innumerables mitos y creencias erróneas en torno a la sexualidad. Antonio fue el mediador encargado de este juego, donde los participantes tenían que responder a las preguntas que sobre un panel se planteaban con verdadero o falso. El joven afirmó que "tanto hombres como mujeres tienen un nivel de aciertos alto". Aunque algunos como Javier, estudiantes de Filología, reconocía que había cuestiones, referentes sobre todo al cuerpo de la mujer y al embarazo, que no la tenía "tan claras".

Uno de los talleres que llamó más la atención fue el llamado El Sexo Sentido. Mediante la vista (con fotografías sugerentes), el olfato (oler esencias con los ojos tapados), el gusto (probar distintos alimentos), el tacto (con los ojos vendados, acariciar, masajear o pellizcar con distintos objetos) y el oído (contar al oído relatos eróticos) se pretendía que los universitarios activasen sus sentidos sin tapujos. Algunos lo hicieron más que otros e incluso llegaron "a intercambiar números de teléfonos", comentó como anécdota Patricia, una de las mediadoras.

"Porque al amor no se le puede poner precio -dijo Raquel, estudiante de Historia-, aquí estoy fabricando mi propio regalo de San Valentín". La joven estudiante lo hacía en el cuarto de los talleres titulado No compres tus sentimientos, donde las manualidades permitieron a más de uno fabricar su regalo de San Valentín y, además, gratis".

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