Tensión y largas colas ante la escasez de taxis nocturnos

  • Muchos usuarios optan por volver a casa a pie desesperados por las esperas interminables · Los fines de semana se hace más patente que sólo trabaja un 10% de la flota

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"Llevo media hora esperando un taxi, que lo sepa el alcalde". Hortensia González espera a las doce en la Puerta de Jerez la llegada de un taxi de regreso de un ballet en el Teatro de la Maestranza. Antes de subirse a uno de los coches, pugna con otras señoras y, en su intento fallido, cruza unas palabras con el conductor del vehículo. "¡Llamen a radio taxi!", le espeta Hortensia. "No pertenezco a ninguna emisora", responde el taxista. Son las fricciones de cada viernes y sábado por la noche en las paradas de taxi de Sevilla.

Sólo un 10 por ciento de la flota de vehículos recorre las calles de la ciudad en las madrugadas de los fines de semana, alrededor de 300 taxis, según los datos que ofrecen las emisoras del sector. El problema del déficit de taxis es generalizado durante todo el año, pero se agrava en las fechas navideñas con las celebraciones de las cenas y copas de empresas. La Plaza de Cuba es una de las paradas más importantes de taxis de la ciudad. La glorieta recoge al público procedente de las zonas de movida y restauración de Triana, Los Remedios y el Paseo de Colón. Las colas allí son especialmente largas. Dondequiera que se acumula un público cansado y ávido por vislumbrar la luz verde, máxime cuando la noche está bien entrada, saltan chispas. Una pareja de amigos, visiblemente ebrios, se cuela en la cola para indignación del primero de la fila. Sólo la prudencia de esta persona impide que los dos infractores le acaben agrediendo.

El sector del taxi no oculta su hostilidad a la noche, una animadversión que se acrecienta a medida que avanza el reloj, pues la oferta cae en picado hasta el 7 por ciento en la franja horaria entre las tres y media y las seis de la mañana. Es justamente la hora de vuelta de la mayoría de los jóvenes procedentes de las zonas de movida. La caminata de regreso a casa es el recurso de centenares de personas cada fin de semana. "Me pasa un viernes sí y otro también. En otras ciudades grandes donde he estado, como Londres o Estambul, los taxis se pelean por las personas. Allí hay mucha más demanda que oferta, justo al revés de lo que ocurre aquí", explica Manuel Botello, joven empleado de unos grandes almacenes. Ni de Londres ni de Estambul, sino de Madrid, viene el matrimonio formado por Inés Sánchez y Mario de Juana. Ella no desaprovecha la oportunidad de denunciar la situación en la cola de Puerta de Jerez: "Estudio un máster en Sevilla y me echo a temblar cada vez que vengo aquí una vez al mes. Llevamos esperando más de veinte minutos".

"El mayor problema para mi empresa es que no hay taxis para desplazar a nuestros clientes por la ciudad. Estamos hartos de llamar a radio taxi y a todas las demás para nada", explica Antonio Vázquez, que es azafato de congresos en una agencia de publicidad y aguarda en la parada de la Puerta de Jerez para desplazarse a una sala de fiestas. "Tenemos el coche aquí en el Prado, pero sabemos que vamos a beber".

"Lo que tiene que hacer el Ayuntamiento es sacar los autobuses de Tussam de las cocheras", afirma un taxista que no quiso identificarse. Formalmente, los profesionales del sector le sugirieron la ampliación de las líneas de autobús nocturno al delegado de Movilidad, Francisco Fernández. En la actualidad existen seis líneas de noche con horarios restringidos a las 00.00, 1.00 y 2.00. Otro problema paralelo. "Yo acabo viniéndome en bici, no me queda otra para venir a la movida. Y vivo en Nervión", comenta Diego Naranjo en la Alfalfa. Tampoco aparecen por ninguna parte los taxis en la céntrica plaza.

Por lo pronto, la intervención del Consistorio en el asunto se limita a anunciar más medidas de seguridad, como el pago con tarjeta o las mamparas. "Yo voy a dejar ya la noche. Y el Ayuntamiento nos quiere suprimir los turnos de decansos. El problema no es tan grave; son sólo tres horas problemáticas. Si aumentan el número de licencias nos vamos a dar tortas por la mañana", explica un taxista en el Prado.

Indignación generalizada en las colas, tema recurrente en la espera. "Es una vergüenza, apúntalo ahí, una hora la semana pasada en la esquina de Ramón y Cajal para coger un taxi", dice Isabel Jaramillo, una joven que viene de una comida navideña y espera con impaciencia en la Puerta de Jerez. "Apúntalo bien claro, por favor", afirma con vehemencia.

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