Calle Rioja

Última obra de los Ulen: la cruzada contra los morosos

  • En cartel. La compañía de Pepe Quero y Paco Tous tiene tres obras en cartel, pero no se suben a un escenario hasta que no les paguen los 70.000 euros que les deben.

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En algo están de acuerdo todas las instituciones: en no pagarle a los Ulen. "En total, nos deben unos setenta mil euros y mientras no cobremos ni abrimos la sala ni nos vuelven a ver en un escenario". Pepe Quero llega a la terraza de la Norte, en la Alameda, con afonía. "Un actor viejo me decía que lo mejor era vino caliente con pimienta". Le duele el cierre de la sala Fli, en Hytasa, a la que llegan en 1999; el monosílabo es abreviatura afectuosa de Friedhelm Grübe, su profesor de Pantomima en el Instituto de Teatro, el alemán al que le deben el nombre los Ulen, que murió hace ya casi veinte años en un accidente de tráfico al estrellarse la furgoneta del grupo cuando iban a representar en Gandía Mucho sueño. "No soy médico, pero él me hizo cirujano del humor".

Hace treinta años, en los primeros días de noviembre de 1982, el papa Juan Pablo II llegó a Sevilla y después a Granada, la ciudad natal de Pepe Quero. "Se le rompió el Papamóvil y lo llevaron en un autobús de Alsina Graells. El asiento creo que lo querían guardar después en un museo".

Estudió Filología Hispánica en Granada "pero el hebreo y el árabe se me daban regular". Un año después de la visita papal se vino a Sevilla a estudiar Arte Dramático. "El Instituto de Teatro estaba en el Cortijo de Cuarto, donde la vaquería del padre de Felipe González". De compañeros de promoción, Paco Tous, Antonio Dechent, Manuel Morón "y de generaciones posteriores, Mayte Sandoval, Cuca Escribano, José Luis García Pérez, Antonio Garrido, Alex O'Dogherty. No ves una serie en televisión donde no haya algún actor de esa escuela".

Nació en Granada (1960) el día de San Fernando, patrón de Sevilla. Premonición de su destino y desatino. "He vuelto a leer a Celaya y a Blas de Otero. Se me saltan las lágrimas oyendo La murga del currelante. Parece que es de ayer. Carlos Cano vivía en la Antequeruela, donde llegó la gente de Antequera que buscó refugio en el reino nazarí, igual que los de Baeza llegaron al Albaicín".

El primer local de los Ulen fue el piso que Pepe Quero y Paco Tous compartían en un antiguo hotelito para la Expo del 29 construido por Aníbal González cerca de San Bernardo. "En ese piso, Paco aprendió a montar en zancos".

Con Grübe hicierion tres obras: ¿Dónde he caído?, Somos novios, Mucho sueño. Se van a la calle Rastro, a un local que fue de Esperpento y Mediodía, donde Kiko Veneno grabó uno de sus discos y Cristina Hoyos hizo sus ensayos después de separarse profesionalmente de Gades. "Fue una gestión de Chus Cantero. Habría sido un magnífico consejero de Cultura. Del actual no opino porque el turismo no me interesa. No es una mala persona en absoluto, pero es como nombrar galerista a alguien que no ha visto nunca un cuadro. Y nosotros el cuadro ya lo hemos pintado. Si el galerista no entiende, ¿por qué no cierran la galería? A lo mejor sería interesante cerrar la Consejería de Cultura".

Un cuarto de siglo de andadura de los Ulen. "Paco Tous se fue a hacer La reina andaluza de Carlos Gandolfo. Con Juan Carlos Coraza, profesor de Bardem y todos esos actores que son pobres". Durante catorce años llevaron la animación de calle y el corral de comedias de Isla Mágica. "Peláez dejó de contar con nosotros. Trataron de mindundis a una compañía que recorrimos España entera y cruzamos el charco unas cuantas veces. En una semana hicimos ocho mil kilómetros con Maná, Maná. Incluidos dos meses de éxito en Madrid. Lo dejamos porque Paco se incorporó a Los hombres de Paco y yo a Águila Roja".

Grübe era el alma del grupo, su corazón de payaso, un alemán que se enamoró de la actriz Mariana Cordero. Los padres de Lara Grübe. Una muerte que truncó sus planes. "Nos quedamos sin furgoneta, sin escenografía". En Mairena del Aljarafe encontraron la hospitalidad del alcalde Antonio Martínez Flores. Contrapunto del vacío cultural con el que ahora se encuentran. "Llueve sobre mojado y a los impagos se une el cierre de los circuitos". No hay Capitulaciones de Santa Fe para volver a descubrir América, país que conocen por actuaciones en Jamaica, Cuba, Venezuela, Brasil, Santo Domingo, Miami, Puerto Rico... "Allí la afición es extraordinaria, pero ahora sólo viajas con el concejal de turno o dispendios como lo de la Expo de Shanghai o la Feria del Libro de Guadalajara, que con lo que se gastaron había para dos años en Cultura".

Tienen tres obras en cartel: Maná, Maná, Mar de lágrimas y Uvi-Zona Cero, de la que sólo han hecho treinta representaciones "y está de rabiosísima actualidad". Ha hecho incursiones en el cine, como un papel de afilador asesino en Los muertos no se tocan, nene, el último guión de Azcona para José Luis García Sánchez, o de policía en El mundo es nuestro. Távora ha estrenado en Hytasa Memorias de un caballo, pero estos jinetes están fuera de servicio. Saldo Agotado, como rezaba el cartel esperpéntico con el que acaba UVI-Zona Cero. Nunca quieren despegarse del teatro aficionado, pero de otra manera, no rodeados por una batería de morosos. "Aquí no paga ni dios". Recuerda al maestro Galiardo. "Dice García Sánchez que se está quedando sin viejitos". "Ni a Kakfa ni a Valle-Inclán se les habría ocurrido lo que está pasando. La realidad se está metiendo peligrosamente en terrenos de la ficción". Un nuevo Ubú Rey de Alfred Jarry.

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