¿Cómo son los Estados Unidos?

  • España en los EEUU es un país con escasa proyección: cualquier país de Oriente Medio tiene más prensa.

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HE notado, en mi ya larga vida, que la gente, en general, es poco curiosa. No me refiero a esa curiosidad sobre las personas, sobre todo si brillan (o se apagan) en cualquier esfera o que pululan en las revistas del corazón. Curiosidad sobre "cosas" veo poco. Con mas de cincuenta años viviendo en los Estados Unidos sólo recuerdo una persona que estuviera seriamente interesada en saber sobre las cosas de España. Era editor de una pequeña revista eclesiástica local. Curiosamente, aunque la revista la patrocinaba la diócesis católica de Dallas él era, personalmente, protestante. Un claro ejemplo de respeto a la vida privada. Este hombre, cada vez que casualmente nos encontrábamos en algún evento, no dejaba de no sólo preguntar, sino hurgar en mis sesos en busca de opiniones que satisficieran sus dudas. Era muy instruido y conocedor a fondo de España, de su historia y literatura, pero su sed de conocimiento era insaciable.

Aparte de este buen hombre las preguntas que se me han hecho, como español, sobre mi patria han sido y lo siguen siendo de lo más superficial. Aparte de que después de tantos años la gente termina por catalogarme como uno de los "suyos", con acento extranjero y todo.

Lo mismo me ocurre cuando viajo a España. De vez en cuando alguien me pregunta algo sobre Estados Unidos. Contesto y ahí muere el interés. Increíble en un país (y que, por supuesto, no es el único) cuya dosis de vasallaje cultural a los Estados Unidos es tan considerable. "¿Cómo es la vida en Estados Unidos"?, pregunta alguien. "Agitada", contesto. Una persona con interés genuino trataría de continuar con el hilo. "¿Agitada? ¿En qué sentido?" Pero no. "Vaya, vaya", es todo lo que se le ocurre. Y cambia de conversación.

Por supuesto que la gente en España sabe mucho más sobre los Estados Unidos que viceversa. Esto se debe al hecho de que España, para los Estados Unidos, es un país con escasa proyección y sin el peso decisorio que puedan tener otros países. Cualquier país en el Medio Oriente, por ejemplo, tiene bastante más prensa que España.

Es en los últimos veinte o treinta años cuando los españoles han viajado a Estados Unidos. Tradicionalmente, vienen a Nueva York o a Miami (la cincuenta y una provincia española, donde se puede comprar turrón todos los días del año). En mi más que media vida en Dallas (Texas) raramente he visto a un turista español aquí. Pocos libros se han escrito por españoles sobre este país. Que yo sepa están los de Julián Marías (Los Estados Unidos en Escorzo y Análisis de los Estados Unidos) estudios ambos bajo un prisma filosófico, y el popular La Ciudad Automática, por Julio Camba, una colección de artículos periodísticos sobre Nueva York, escritos con gracia y calado. Camba vino a Nueva York en 1930. Venía de la España de la alpargata y se encontró con un país en pleno auge industrial, aun en medio de una terrible depresión económica. Le tocó asistir a la inauguración del por entonces más alto edificio del mundo, el famoso Empire State Building, diseñado y construido en sólo catorce meses. Mas el libro de Camba se circunscribe a la ciudad de Nueva York, que representa y no representa a los Estados Unidos.

Hoy se dice que el mundo es una aldea. Todavía a mediados del siglo pasado el mundo no era una aldea. Antes de que se generalizasen los vuelos intercontinentales eran cinco días los que un trasatlántico veloz tardaba en conectar Europa con Nueva York, dos semanas o más Barcelona con Buenos Aires. Yo hice en los años cuarenta el trayecto Cadiz- Barcelona en un buque de la Transmediterránea y nos llevo día y medio. Los países (y las regiones) se desconocían mutuamente. Hoy los enormes progresos de todo tipo han acercado continentes y tierras de suerte que sabemos lo que pasa en cualquier parte del globo en tiempo real. La curiosidad que, como expuse antes, nunca ha sido, en general, muy generalizada queda satisfecha sin levantarse uno de la butaca. Y no sólo eso, se imita lo extráneo porque se considera chic. Hoy día el español medio come, bebe, viste, calza, canta y se divierte en general american style, porque nace y crece en un país que copia de los Estados Unidos sus modos de vida. Con tal premisa, ¿para qué preguntar, si el país de las hamburguesas es lo que uno ve en su entorno?

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