Valentín viene de valientes

  • Monseñor Amigo 'casa' hoy a matrimonios que celebran sus bodas de oro o plata

Comentarios 2

"¿Es posible decir un sí quiero para siempre hasta que la muerte os separe?" La pregunta de Adolfo Petit, capellán real, es en estos tiempos más un alarde que una obviedad sacramental. Estos matrimonios que cumplen ahora sus bodas de plata y de oro se casaron también con el tiempo y ahora lo celebran, en puertas de San Valentín, patrono de los Enamorados. Monseñor Amigo Vallejo los volverá a casar esta tarde.

Rocío Morey Ortega se quedó sin habla cuando llegó al altar el 15 de agosto de 1958. "Se quedó afónica", ratifica su marido, Fernando Medina Chaparro, que en enero cumplió los 80 y ese día se encontraba mucho más tranquilo, quizás por conocer mejor el terreno que pisaba. "Yo me bauticé en la capilla del Sagrario, allí hice el catecismo, me confirmé, hice la primera comunión y me casé".

De Franco a Felipe González. De un marqués a un abogado laboralista. En 1958 era alcalde Jerónimo Domínguez Pérez de Vargas, marqués de Contadero. En 1983, cuando Fernando y Rocío celebraron sus bodas de plata, había llegado a la Alcaldía de Sevilla el socialista Manuel del Valle Arévalo. El 26 de junio de 1983, Manuel Castro, cordobés de Almodóvar del Río, y María José Gutiérrez, de Alcalá de Guadaíra, se casan en los Salesianos de la Trinidad. "Nos casó el rector de los Salesianos, al que después nos encontramos en el viaje de luna de miel, en el tren de Madrid a Barcelona". Como nunca habían cogido un avión, el que les llevaría hasta Palma de Mallorca, el cura que los casó les hizo las gestiones para el billete aéreo.

Fernando y Rocío, los novios del 58, conocieron los tranvías antiguos. Fueron de luna de miel a Sanlúcar de Barrameda. Fernando es bético y el año que se casó su equipo ganó 2-4 en Nervión en el primer partido oficial en el nuevo estadio del eterno rival. Tenía ocho años cuando estalló la guerra civil. "Gracias a Dios, mis hijos y mis nietos no han conocido eso, una guerra, lo peor que se puede conocer".

Fernando y Rocío siguen viviendo en el mismo piso del Tardón que estrenaron hace medio siglo. "De novios íbamos todos los domingos a verlo". Manuel y María José también fueron previsores. Con un noviazgo express, historia de flechazo de autobús a la salida de la fábrica Renault, a todos los amigos del novio les dio por comprarse una moto y él prefirió invertir en un piso. "Empecé a trabajar con 14 años, mi madre repartía mi sueldo en tres partes: para mis tres hermanos, para mí y para ayudar en la casa".

Un año antes de que se casaran Fernando y Rocío murió el cardenal Segura. El cardenal Bueno Monreal llegó a darle la comunión a aquella novia que se quedó sin habla. Manuel y María José se casan en el segundo año del arzobispado de Monseñor Amigo Vallejo, que un año antes llegó a Sevilla de Tánger, donde conoció el cielo protector de Paul Bowles.

Fernando y Rocío nunca cogieron un avión. "Ni el AVE". Sus tres hijos querían regalarles en sus bodas de oro un viaje "pero ya somos mayores". Manuel sigue en la misma empresa en la que empezó de ajustador matricero. Hoy es gestor de compras de Renault.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios