El Valme incorpora la resonancia sin sedación para recién nacidos

  • Los pacientes que requerían la prueba eran trasladados hasta ahora al Virgen del Rocío

  • La técnica mejora la seguridad

El Hospital de Valme ha incorporado a su cartera de servicios la resonancia magnética sin sedación para recién nacidos que requieren de esta prueba diagnóstica a nivel craneal. Hasta la fecha estos pacientes, que son especialmente vulnerables, eran trasladados por UVI móvil desde el Valme hasta el Hospital Virgen del Rocío para someterse a la resonancia magnética convencional que requiere de sedación.

La incorporación de esta prueba sin necesidad de sedar a los pequeños favorece la seguridad de los pacientes, ya que no requieren someterse a fármacos sedantes, y agiliza todo el proceso, al evitar los traslados a otro centro hospitalario. La implicación de dos unidades del Valme, Pediatría y Diagnóstico por Imagen, ha permitido la inclusión de esta prueba diagnóstica en la cartera de servicios del hospital.

El procedimiento está indicado en bebés ante la sospecha de lesiones neurológicas

"La resonancia magnética sin sedación ofrece muchas ventajas frente a otras pruebas como el TAC, ya que no supone irradiación; mejora la seguridad de los pacientes, al no requerir sedación ni anestesia; y ofrece mejor calidad de imagen respecto al TAC, que era la prueba que se solía utilizar para estos casos", explica el doctor Javier Casanovas, responsable de la Unidad de Neonatología en el Hospital de Valme.

Se estima que en el área hospitalaria del Valme en torno a 30 niños, al año, se beneficiarán de esta prueba diagnóstica que está indicada ante la sospecha de lesiones neurológicas generadas principalmente por asfixia perinatal, encefalopatía hipóxica isquémica, hemorragias intracraneales y dilataciones de los ventrículos cerebrales.

"La asfixia perinatal se produce en el momento del parto y puede tener consecuencias neurológicas que implican el desarrollo del niño", explica el doctor Casanovas. La detección precoz de estas lesiones en el cerebro, a través de la resonancia magnética, favorece la estimulación precoz a través de la atención temprana, entre otros tratamientos que pueden beneficiar a los niños. Otras patologías susceptibles de requerir esta prueba hospitalaria están relacionadas con la prematuridad.

"La incorporación de esta prueba necesita una colaboración estrecha entre nuestro servicio -Neonatología- y el servicio de Diagnóstico por Imagen. Hemos trabajado en la creación de protocolos", añade el responsable de Neonatología.

En principio la resonancia magnética sin sedación se aplicará a bebés hasta los tres meses y con un peso superior a los dos kilos que requieran de esta prueba. "La principal aportación de la resonancia magnética sin sedación en el recién nacido es el aumento de la seguridad en pacientes vulnerables, aportando esta iniciativa como valor añadido el evitar la exposición del paciente de los riesgos asociados a la medicación sedante-anestésica y evitando la necesidad de un tiempo de monitorización postanestésica", explica el doctor Rafael Aznar, director de la Unidad de Gestión de Diagnóstico por la Imagen en el Valme. Esta técnica comenzó a a utilizarse en 2014, con buenos resultados, en el Hospital Doce de Octubre de Madrid, y en Andalucía sólo se aplica, de momento, en hospitales de Málaga y Córdoba.

La sedación se utiliza en la resonancia porque esta prueba requiere que el paciente no se mueva para evitar distorsiones en la imagen. El equipo del Valme ha logrado evitar la sedación/anestesia en recién nacidos mediante la utilización de un colchón especial que logra mantener inmóvil al pequeño. Además, antes de la prueba se alimenta al bebé para que quede dormido durante el proceso, de modo que los especialistas aprovechan el estado posprandial del lactante (técnica de comer y dormir).

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