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Velázquez se coló en el año Murillo

  • Magisterio. Entre las premiadas del 28-F, Elena Mendoza, catedrática de Composición en Berlín que fue alumna del instituto Velázquez, y María Galiana, antigua profesora del centro.

Elena Mendoza recibe su medalla de Andalucía. / JUAN CARLOS VÁZQUEZ Elena Mendoza recibe su medalla de Andalucía. / JUAN CARLOS VÁZQUEZ

Elena Mendoza recibe su medalla de Andalucía. / JUAN CARLOS VÁZQUEZ / Juan Carlos Vázquez

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Hay una zona del teatro de la Maestranza a la que le llaman el Balcón. Allí me ubicaron junto a otras queridas compañeras como Isabel Morillo o Inma Carretero. El 28-F de Susana Díaz, que no deshoja la margarita de su futuro, quizás atendiendo al título de la chirigota del Bizcocho que asombró en el Falla: No te vayas todavía, guiño subliminal al maestro Manuel Garrido.

A mi lado se sentaron dos amigas de una de las premiadas, a la que aplaudieron a rabiar cuando la funcionaria de la Junta de Andalucía pronunció el nombre de Elena Mendoza. Esta sevillana es catedrática de Composición en la Universidad de Berlín y el domingo estrena en el Teatro Real de Madrid la ópera La ciudad de las mentiras. No se asusten. No es una metáfora de Sevilla. Es una obra basada en cuatro textos del autor uruguayo Juan Carlos Onetti. Margarita Utrera, periodista, y Aurora Méndez, arquitecto técnico de la Diputación, fueron compañeras de Elena Mendoza en el Instituto Velázquez, a cuyo claustro de profesores también perteneció en cursos anteriores María Galiana, la actriz que ha entrado a formar parte del exquisito club de los Hijos Predilectos de Andalucía. Hija institucional y abuela televisiva en un abrazo de generaciones.

Dos compañeras de instituto fueron al Maestranza para estar con Elena Mendoza

Las dos premiadas, la compositora y la actriz, ya forman parte de un centro, el Instituto Velázquez, que el año pasado celebró sus cincuenta años de historia. Vecino del añorado cine de verano Santa Catalina, de la nueva ubicación de la Pila del Pato y del convento de San Leandro cuyas yemas elogió Luis Cernuda, el poeta del 27 con quien Luis García Montero abrió y cerró su bellísima intervención.

Fue la gala de los institutos. A la profesora y la alumna del Velázquez hay que añadir la medalla recibida por el IES Vicente Espinel de Málaga en el que estudiaron Victoria Kent, Blas Infante, los poetas Prados y Altolaguirre -en la casa mexicana de éste murió Cernuda en 1963-, Pablo Picasso o Severo Ochoa, que también fue alumno durante un año del instituto San Isidoro de Sevilla, el decano de Andalucía.

Elena Mendoza prepara otra ópera basada en la novela Niebla de Miguel de Unamuno. Es hija del arquitecto Fernando Mendoza, restaurador (con el canónigo Juan Garrido Mesa), conservador y biógrafo de la iglesia del Salvador. El abuelo paterno de Elena, asturiano de nacimiento, estudió en Salamanca con Miguel de Unamuno. Su padre, el arquitecto, nace en Valencia y estudia bachiller en un instituto de La Rábida donde había estado Juan Ramón Jiménez, uno de los autores a los que mencionó Luis García Montero, interrumpido con ovaciones en dos citas de Antonio Machado.

La catedrática de Composición fue la única profesional de la música que permaneció en su sitio cuando el resto del elenco musical participó en la interpretación del himno de Andalucía: Paco Cepero, a la guitarra, y las voces de Arcángel e India Martínez, que parecían una réplica de Kris Kristofferson y Barbra Streisand en Ha nacido una estrella.

Si Elena Mendoza es hija del arquitecto -su hermano Jorge es físico y trabaja en el Centro Europeo de Patentes- su amiga y condiscípula Margarita Utrera es hija del catedrático e historiador del cine Rafael Utrera, estudioso de la fértil relación existente entre la generación del 27 y el séptimo arte. A diferencia de ediciones anteriores, en las que fueron nombrados hijos predilectos el actor Antonio Banderas y el director Alberto Rodríguez, encargados ambos de hablar en nombre de su quinta de galardonados, esta vez al cine lo han dejado descansar con la brillante salvedad de María Galiana, vecina del asturiano de Palomares Carlos Álvarez-Nóvoa en la película Solas de Benito Zambrano, que les dio a los dos un Goya, y bética con bibliografía.

Luis Rey, director del instituto San Francisco de Paula, también asistió a la entrega de medallas del 28-F en la que se premió al instituto Vicente Espinel y a la profesora y a la antigua alumna del instituto Velázquez. Ayer fue el Día de Andalucía y hoy es Miércoles de Ceniza y fiesta nacional en Gales. Se fue febrero, empieza marzo y ya hay en la Campana, en el escaparate de la antigua Joyería Pozo, anuncios de que se alquilan coches de caballos para la Feria de Abril. La más larga del milenio.

Las amigas de la catedrática de Composición se hicieron fotos en el balcón del Maestranza para inmortalizar el día que Susana Díaz le dio a su amiga Elena Mendoza la medalla de Andalucía. Víctor Pérez Escolano entraba con Amparo Rubiales, que ocupaba la vanguardia de los besos. Jesús Vigorra dice que no se prodiga en estos actos, "no venía desde que se la dieron a Ian Gibson". En el décimo aniversario de la reforma del Estatuto de Andalucía, el que se redactó en el parador de Carmona, en el Maestranza estaban al menos tres de sus siete ponentes: José Rodríguez de la Borbolla, encantado con el traje de Carlos Navarro Antolín; Javier Pérez Royo, que dejó los maratones pero llega corriendo a todos sitios; y Carlos Rosado, que cambió la política por el largo metraje en la presidencia de la Andalucía Film Commision. Al final de la ceremonia, empezaba el rodaje de El Álamo con la cuota de protestas, pancartas y banderolas. Una tradición que se remonta a once años atrás cuando la clac de los jornaleros liderada por Diego Cañamero protestó por la distinción de Cayetana de Alba como hija predilecta de Andalucía.

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