Visitantes: Los hospitales intensifican el control de acceso

  • La masificación lleva a un nuevo plan para ordenar el acceso al Virgen del Rocío, donde transitan cada día 9.000 personas; y al Macarena, con alrededor de 5.000 visitantes diarios.

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Los hospitales Macarena y Virgen del Rocío intensifican el control de acceso a las habitaciones desde el pasado 1 de junio para evitar la masificación que, a veces, rompe la serenidad y el confort que requieren los enfermos ingresados. Tras el fracaso de la política de puertas abiertas que se aplicó en los años ochenta, que está centrada en permitir el acceso sin restricciones, los propios pacientes y los profesionales vienen reclamando desde hace tiempo a los responsables hospitalarios medidas encaminadas a favorecer un entorno lo más agradable posible para las personas ingresadas en lo que se refiere a su intimidad, confort y tranquilidad, condiciones necesarias para la recuperación tras un tratamiento o una intervención quirúrgica.

Cada día sólo en el Macarena transitan más de 5.000 personas y en el conjunto de hospitales Virgen del Rocío se cuentan a diario en torno a 8.000 ó 9.000 personas. "En los hospitales tenemos que saber, en todo momento, quién está en las instalaciones por razones de seguridad de los pacientes", añade Manuel Aparicio, subdirector de Servicios Generales en los hospitales Virgen del Rocío y Hospital Macarena.

La zona de paritorios y el área de Infantil son las zonas hospitalarias donde se producen más escenas de masificación. "Forma parte de la Cultura Mediterránea visitar a los enfermos, pero cuando se concentran más de seis personas para un ver a un solo paciente las habitaciones se masifican, lo que supone un riesgo para las personas ingresadas", añade el responsable de Servicios Generales.

La excesiva presencia de visitantes en las plantas de hospitalización se traduce en un mayor riesgo de contagios de enfermedades infecciosas, que pueden tener nefastas consecuencias para los enfermos. "Medicina Preventiva detectó este invierno un brote de gripe entre enfermos ingresados en el Macarena, que nos obligó a adoptar medidas. Una persona que acudió a visitar a un paciente fue quien contagió la gripe a los enfermos", asevera Jesús Cárcamo, director de Enfermería en el Hospital Macarena. El propio plan de ordenación del acceso, que se presentó la pasada semana a las asociaciones de pacientes, destaca que un número inapropiado de personas supone para los pacientes un riesgo de "infecciones, agotamiento, estrés y, en el caso en que la movilidad sea limitada, a las caídas y golpes". En la mayoría de los casos se trata de una cuestión de educación y sentido común. "A veces son los propios pacientes quienes nos transmiten, a través de sugerencias o peticiones al personal sanitario, su deseo de no recibir visitas, en general o de determinadas personas", añade Carmen Martín, responsable de la unidad de Atención al Ciudadano en el Hospital Macarena.

Los centros disponen de un protocolo para que el ingreso de una persona se mantenga en el anonimato cuando el enfermo así lo pide por motivos de seguridad, o bien por problemas familiares, o cuestiones jurídicas como la custodia de hijos, entre otras causas.

El denominado plan de visita responsable que se ha puesto en marcha este mes en los hospitales de la ciudad prácticamente mantiene el mismo régimen, pero con un control más exhaustivo, en el acceso principal y en las plantas, mediante una serie de tarjetas identificativas.

La figura principal en cada estancia hospitalaria es el cuidador permanente, que puede acompañar las 24 horas al enfermo y que debe portar su propia tarjeta identificativa. En el caso de la hospitalización infantil se entregarán dos tarjetas para que los dos progenitores puedan acompañar al niño ingresado las 24 horas, como establece el decreto del menor.

Las visitas se concentran en el horario de la tarde (de cuatro a ocho de la tarde de lunes a viernes; y de once de la mañana a ocho de la tarde fines de semana y festivos). Sólo dos personas pueden visitar a cada paciente en este horario y deberán portar tarjetas identificativas. Cuando el paciente reciba a más de dos visitantes, éstos tienen la opción de turnarse de modo que se evite la concentración de personas en las habitaciones y, por lo tanto, la masificación. En el caso de los niños, las autoridades hospitalarias desaconsejan la visita de los menores de 12 años, si bien podrán realizarla cuando las circunstancias clínicas y/o sociales del mismo así lo recomienden, una vez valoradas por la Unidad de Hospitalización. Esta visita se desarrollará preferiblemente los domingos, de once de la mañana a una de la tarde. Dos de las asociaciones con presencia en los hospitales, la Asociación Contra el Cáncer y Amama, valoran estas medidas. "El paciente oncológico es muy especial, sufre un alto deterioro. Las visitas deben estar controladas por su familia", comenta Charo Jiménez, coordinadora de los voluntarios de la Asociación Contra el Cáncer.

El Hospital de Valme cuenta con su propio plan de racionalización de las visitas, que funciona desde hace un año, concretamente desde julio de 2015. El control de los flujos de entrada y salida en el centro se reforzó para dar respuesta a una demanda de los propios ciudadanos, según consta en las encuestas de satisfacción que realiza la consejería de Salud.

El régimen de visitas en el Valme contempla también la compañía permanente del cuidador principal y la autorización de una visita por cada paciente en un horario establecido. Los menores de 12 años acceden sólo en casos excepcionales. El horario de visitas en el Valme es de 16:00 a 21:00, de lunes a viernes; mientras que los sábados, domingos y festivos, la franja horaria se ampliará de 9:00 a 21:00. Un año después de este régimen de visita, los responsables del Valme destacan "los agradecimientos relacionados con la puesta en marcha de esta estrategia por lo que ha supuesto en cuanto a confort y descanso para los pacientes ingresados".

Equipos de voluntarios acompañan a los enfermos que están solos

Equipos de voluntarios forman parte de unidades muy especiales que en el caso del Hospital Macarena se denomina Unidad de Donación de Tiempo. Son personas que acuden a diario a los hospitales para acompañar a enfermos que están solos, principalmente porque son de origen extranjero y no tienen a la familia cerca. Carmen Carrillo, coordinadora de voluntarios en Amama, la Asociación de Mujeres contra el Cáncer de Mama, explica que "las pacientes necesitan ser escuchadas. Se sienten reconfortadas cuando las visitamos; todas las voluntarias hemos pasado por el cáncer de mama". Las mujeres de Amama entregan a cada paciente intervenida un cojín en forma de corazón, que realizan las propias voluntarias o en talleres de los centros cívicos. Carmen Carrillo reconoce que la excesiva presencia de personas en las plantas de hospitalización puede llegar a molestar a las enfermas. "A veces no quieren ni que les hablen", comenta. La portavoz de las voluntarias de la Asociación Contra el Cáncer, Charo Jiménez, califica como "positiva" la medida del régimen de vistas los hospitales de la ciudad y considera que será flexible en casos puntuales. "Se tienen que regularizar las visitas en las habitaciones porque seis o siete familiares para ver a un solo enfermo es una carga e incluso una situación de peligro para el enfermo".

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