Calle Rioja

Zoido se pasa de las sevillanas al rock

  • Embajadores. El alcalde asistió en la Alameda a la grabación de un videoclip que el grupo Medina Azahara titula 'Sevilla' y dedica a la ciudad en su próximo disco.

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Ni cuatro días tardó Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla, en sacudirse el sambenito de las sevillanas de la Expo. De eso se encargaron Manuel Martínez, el Mazorca, y Paco Ventura, miembros del grupo de rock Medina Azahara y autores respectivos de la letra y la música del tema Sevilla que incluirán en su próximo disco La memoria perdida. El alcalde acudió a la grabación del videoclip, en la Alameda, entre las estatuas de Hércules y Julio César.

"Son los últimos exponentes del rock andaluz. Por eso los hemos fichado", dice Pablo Domínguez Aguado, fundador de la compañía de discos Senador, coetánea de estos rockeros, y padre de Pablo Domínguez Rivas, responsable de Dirección Artística y Nuevas Tecnologías de la compañía. Medina Azahara se fundó en Córdoba, bautismo musical con el tema Paseando por la Mezquita, en 1979, el año de las primeras elecciones municipales que convirtieron a Julio Anguita en alcalde comunista de la ciudad califal antes de convertirse en diputado autonómico -como Zoido en la actualidad- y en vecino de la Alameda de Hércules.

Seis alcaldes después de aquellos históricos comicios, Zoido hizo un hueco en su agenda para escuchar de viva voz la canción que lleva a la ciudad por estandarte. "Aunque suene a friqui, queremos que el tema sea una postal, que vaya a Fitur", dice Pablo Domínguez Aguado, toda una vida en la música, desde que una compañía perteneciente al Opus Dei, Moviplay, producía a todos los juglares contestatarios: Triana, Quilapayún, Inti-Illimani, Carlos Cano.

Medina Azahara se vino al completo hasta Sevilla, como aquellos poetas del 27 convocados por un torero para homenajear al cordobés Luis de Góngora y Argote. "Como una llama encendida", cantan en poético alarde estos rockeros. Además del cantante y el guitarrista, estaban Manuel Ibáñez (teclista), Juanjo Gobacho (bajo), Nacho Santiago (batería) y Manuel Escudero (coros).

"Estamos encantados de estar en Sevilla", le decía el Mazorca, cordobés de Posadas, miembro fundador del grupo, a Juan Ignacio Zoido. El alcalde saludó uno por uno a todos los componentes del grupo de rock, y también al realizador del videoclip, Manuel Correa, pura energía electrónica de Gibraleón (Huelva). Para que la fractura entre las sevillanas y el rock no fuera muy traumática, Zoido habló de algunas de sus preferencias musicales: Alex Ortiz o El Arrebato. El diputado autonómico se convirtió en senador con el obsequio discográfico que le hizo Pablo Domínguez Aguado. En la entrega, un tema de pasodobles taurinos. El alcalde elogió la apuesta por la ciudad de esta compañía discográfica, que a todos sus productos les ponía el membrete: hecho en Sevilla, Andalucía, España.

El primer disco lo grabaron en 1980, el año del 28-F, cuando todo el territorio era un puro rock andaluz de geranios en los balcones. La hora de la grabación coincidió con el desayuno en los veladores de El Realito y los bares adyacentes. Junto a las dos principales factorías musicales de la Alameda, el Fun Club y la escuela de tonadilleras de Adelita Domingo. Sevilla es "esa luz que os da fuerza y libertad", cantan los de Medina Azahara.

Desde hace 24 años, Carmen Lezcano, madrileña, es la mánager del grupo cordobés, además de representar a "otros grupos más heavys como Saratoga o Muro". Su primer encuentro artístico se produjo en la productora Avispa. Ahora, los cordobeses se han encomendado a esta compañía sevillana con oficina en la calle Pescadores, junto a San Lorenzo.

El videoclip del tema Sevilla es un punto de inflexión del final de una gira, que acabaron en Épila (Zaragoza) y con sus paisanos de Pozoblanco, y del inicio de la siguiente, que comenzarán en invierno en Burgos. Dos palabras que muy pronro serán sinónimos.

Medina Azahara se llaman como el conjunto arqueológico que conserva la memoria no perdida de la Córdoba de los Omeya. Hijos culturales de los poetas del grupo Cántico, han tenido más larga vida que sus colegas de Triana y Alameda, dos barrios de Sevilla que se convirtieron en topónimos del rock. El segundo, flamenco y romano, Cinecittá de Caracol y la Niña de los Peines, ha acogido a estos viejos rockeros, jóvenes embajadores de Sevilla que al final de la grabación no sabían si volverse en el AVE, en el Guadalquivir o en un soneto de Góngora.

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