Los tres acusados niegan el tiroteo que derivó en el crimen del celador

  • Las víctimas cambian sorpresivamente sus anteriores declaraciones y ahora no identifican a los autores de los disparos

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Los tres acusados de haber participado en un tiroteo en El Vacie previo al asesinato de un celador del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla negaron ayer su participación en los disparos, al asegurar dos de ellos que ni siquiera se encontraban en el núcleo chabolista mientras que el tercero rechazó que empuñara ningún arma.

Uno de los imputados dijo en concreto que se hallaba fuera del Vacie, en un convite, y que llegó después del tiroteo, mientras que otro alegó que se encontraba en una chatarrería de Gines y que sólo se acercó "a ver lo que pasaba" pero la Policía no le dejó entrar.

El único imputado que sí admitió que estaba en El Vacie cuando se produjo el tiroteo dijo que no empuñó ningún arma y que fue herido junto a su esposa y un yerno. Este procesado, Antonio J. R., explicó que se trató de una reyerta en la que participaron entre 20 y 30 personas, y añadió que no acudieron al médico para que le curaran las heridas a pesar de que se lo propuso la Policía.

La negativa de los cargos por parte de los procesados coincidió con el sorpresivo cambio en el testimonio de las víctimas, que de haber identificado en alguno de los casos a los agresores en la fase de instrucción pasaron a manifestar que todo ocurrió muy rápido y no pudieron ver a las personas que dispararon. Incluso una de las mujeres heridas afirmó que los acusados "son muy buenos" y otro testigo dijo que hubo un "fuego cruzado" entre dos grupos. Un tercer testigo, la esposa de un individuo apodado el Pecas, que está preso en Portugal por el asesinato de un policía luso, explicó que cuando reconoció a los acusados se hallaba muy "confundida" porque había tomado unas pastillas tranquilizantes y rechazó que haya sido presionada para modificar su declaración.

El tiroteo tuvo lugar sobre las siete de la tarde del 27 de diciembre de 2005, cuando, según la Fiscalía, los tres procesados, Ricardo M. G., Francisco S. M. y Antonio J. R., se pusieron de acuerdo para "acabar con la vida" de otro individuo, apodado el Rúa, que había llegado de Portugal y al que pretendían "ajustar cuentas" por un problema del pasado. El fiscal exige una condena de 21 años para cada uno de los tres acusados, a los que imputa tres delitos de homicidio en grado de tentativa.

La defensa pide la absolución de los acusados, aunque estaría dispuesta a asumir que se trató en realidad de una riña tumultuaria, rebajando lo ocurrido a un delito de lesiones y con una pena mínima de dos años de cárcel.

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