Tráfico El perfil del responsable de la Guardia Civil de tráfico en Sevilla

El adiós del capitán Aníbal

  • El guardia civil que instauró el carril reversible para la vuelta de las playas se retira el próximo febrero tras 38 años

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Con las cosas prácticas de este mundo ocurre a menudo que nadie se plantea quién las ideó, sino que simplemente se utilizan o disfrutan sin más. Con lo que inventó, o al menos trasladó desde otras zonas de España a Sevilla, el capitán de tráfico de la Guardia Civil Aníbal Luis pasa algo parecido. Su idea de poner en marcha un carril reversible para la vuelta de las playas de Huelva cada fin de semana de verano ha cuajado en los últimos años y ha logrado reducir los atascos.

Este capitán pasa a la reserva el próximo mes de febrero tras 38 años de servicio en las carreteras españolas y fue quien convenció a las autoridades para poner en marcha esta medida. "Yo lo había visto en Barcelona, donde había dado muy buenos resultados. Aquí nadie se atrevía, decían que no iba a funcionar. Total, que decidieron poner el carril de manera experimental. Al principio tenía sólo unos kilómetros, a la entrada de Sevilla. En el verano de 2005 se estableció entre Sanlúcar la Mayor y Castilleja de la Cuesta. En 2006 se amplió hasta el límite provincial con Huelva y ya el año pasado se llevó al kilómetro 42, a la Palma del Condado, y no sólo en verano, también en Semana Santa y Feria".

Cuenta el capitán Luis que aquello no era algo fácil, que hacían falta muchos guardias para llevar la experiencia a cabo con éxito y un estudio previo de las velocidades a la que podían circular los vehículos. "El riesgo estaba ahí, podía ocurrir un accidente en cualquier momento y el invento se iba al traste".

Aníbal Luis llegó a Sevilla en abril del año 2005, después de pasar por numerosos destinos entre los que destacan Barcelona, Tenerife, Córdoba y Guatemala, donde creó una escuela de tráfico junto a otros guardias civiles. Por esta dilatada carrera recibió el pasado día del Pilar la medalla al mérito de la seguridad vial.

El peor recuerdo de estos 38 años es la tragedia del camping Los Alfaques, en Tarragona, el 11 de julio de 1978. A las 14.05 de aquel día un camión cisterna cargado con 25 toneladas de propileno licuado explotó cuando pasaba por delante del camping. Murieron 286 personas. "Fallecieron quemados todos los que estaban en un radio de un kilómetro. Algunos intentaron salvarse tirándose al agua, pero la temperatura subió a 800 grados". Aquel día se llevó la única bofetada de su carrera. "Me la dio un turista alemán que había ido a pasear y cuando volvió encontró muertos a sus siete hijos, a su padre y a su hermana. Le impedí entrar y me dio un tortazo".

También le quedan cosas buenas, aunque casi siempre relacionados con accidentes en los que salvaron vidas. Sobre las multas, dice que ojalá no tuvieran que poner ninguna. Así seguro que tampoco habría accidentes.

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