Sevilla

El alcalde quiere 'blindar' el Salvador instalando la verja bajo la escalinata

  • Monteseirín decide ahora no aplicar la estética de la Alfalfa y Plaza del Pan y apuesta por bancos de forja, farolas fernandinas y adoquines · Patrimonio rechazó en 1999 el cambio en la entrada del templo

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La reurbanización de la Plaza del Salvador traerá cambios. Y no sólo los descritos en el proyecto de obra de La Piel Sensible, donde se enmarca como tercera y última fase, sino por voluntad propia del alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), que ayer avaló un conjunto de modificaciones finales para que la reforma de este espacio vire más al modelo actual de la Plaza de San Francisco que al experimentado en las plazas del Pan, Alfalfa y la Pescadería, recién remozadas.

En ese giro clasicista, el regidor incluyó la posibilidad de bajar a pie de la plaza la verja del templo del Salvador que actualmente corona la escalinata, una petición que le ha sido trasladada por los responsables del templo -ahora dependiente directamente del Arzobispado tras haber perdido la categoría de parroquia- para proteger aún más el que se considera segundo templo en importancia de la ciudad tras el exhaustivo proceso de restauración al que ha sido sometido durante cinco años. Instalar la reja a cota de calle implicaría eliminar buena parte de los efectos negativos de la movida en el entorno del templo, tanto los derivados del vandalismo como de la degradación de la propia escalinata, utilizada como graderío no sólo en la celebración de botellonas, sino durante el día por la clientela de los bares y bodegas cercanos.

Monteseirín se mostró ayer partidario de estudiar esta propuesta durante su intervención en un programa de la Cadena Ser emitido desde el Salvador. El regidor dijo estar dispuesto a reabrir un debate público para sopesar una idea que no es nueva, pero que se recupera precisamente ante la reurbanización integral a la que se someterá el espacio pasadas las Fiestas de Primavera.

Es más, en diciembre de 1999 la Comisión Provincial de Patrimonio desechó el proyecto de la entonces parroquia para proteger el templo mediante el adelantamiento de la verja de la fachada principal varios metros para así evitar la concentración de jóvenes en la escalinata.

La Junta, entonces, desautorizó cualquier intento al respecto bajo el argumento de que un adelanto de la verja "no sólo afectaría a la imagen del monumento, sino también a la concepción de la propia plaza, pues conllevaría la invasión de parte del espacio público".

La Comisión de Patrimonio justificó su negativa en que la invasión de la plaza estaría supeditada a una autorización municipal y a la necesidad de estudiar un proyecto global de reurbanización urbanística de la Plaza del Salvador. Urbanismo, que entonces no tenía en proyecto acometer cambios urbanísticos en la plaza, podría rescatar ahora la idea de mano del propio alcalde.

No fue la única novedad que ayer apuntó el alcalde, más proclive ahora a despojar la Plaza del Salvador de la estética unificadora que La Piel Sensible ha impregnado en la Plaza del Pan, la Alfalfa y la Pescadería, cuyos resultados, sobre todo en la fachada trasera del Salvador, originaron cierta polémica.

Monteseirín dijo que estudiaría un posible desplazamiento del monumento a Martínez Montañés, solicitado por las hermandades con sede en el templo, así como una reforestación exclusiva de la zona a base de naranjos -el proyecto original estimaba algunos árboles de gran porte, como jacarandas- y la reutilización del mismo pavimento que actualmente luce el espacio.

Esta última propuesta lleva la firma del regidor. Idea suya, vamos. "Se trata de una apuesta personal, porque creo que deberíamos recuperar el modelo estético que esta plaza tenía a mediados del XIX con un gran salón central pero exento de tráfico", consideró. Monteseirín fue a más al anunciar incluso un cambio en el pavimento de la plaza y sustituir los bloques de granito color arena procedentes de las canteras de Navalmoral de la Mata, en Cáceres, por los mismos adoquines que ahora tiene "pero sin desniveles", puntualizó el alcalde.

Monteseirín ha instado que la futura Plaza del Salvador se mire en el espejo de la Plaza de San Francisco, quizá para que no pierda el carácter histórico que otras reurbanizaciones previas han matizado, como ocurre en la del Pan, la Alfalfa o la propia Alameda de Hércules.

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