El alcalde cifra en 70 millones la deuda acumulada de Tussam

  • Zoido achaca la delicada situación financiera de la empresa pública de transportes urbanos a los recortes en las transferencias que destinaba el anterior equipo de gobierno municipal.

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El alcalde, Juan Ignacio Zoido, cifró ayer en 70 millones de euros la deuda acumulada en Tussam y la achacó a los continuos recortes en las transferencias que realizó el anterior gobierno municipal (PSOE-IU) a las arcas de esta empresa pública. "Tussam cumplía con sus presupuestos pero el Ayuntamiento no envió el dinero acordado a esta empresa y lo destinó a otra cosa", aclaró ayer Zoido tras una visita a la instalación central de los transportes urbanos de Sevilla, en la Avenida de Andalucía. 

"La deuda de Tussam viene de gastos financieros y de los intereses que tiene que afrontar por no recibir -durante años- el dinero al que se comprometió el anterior gobierno", añadió el alcalde tras una madrugada maratoniana que comenzó a las cinco en Mercasevilla y terminó a las nueve y media de la mañana en la sede central de la empresa pública. 

Tras esta intensa jornada, el primer edil quiso tender su mano a los trabajadores: "Queremos recuperar la confianza y la credibilidad de Mercasevilla y de Tussam contando con los trabajadores y para ello es necesario mejorar las relaciones laborales, que durante el anterior mandato estaban muy degradadas". Uno de los colectivos que más conflictos protagonizó durante la era de Alfredo Sánchez Monteseirín, ex alcalde, son los empleados eventuales de Tussam que permanecieron acampados durante semanas en la Plaza Nueva para reclamar sus puestos de trabajo. Para ellos también dedicó palabras Zoido: "Ya se han reincorporado a la plantilla 27 trabajadores eventuales y el objetivo es que en un periodo de cuatro años todos estén integrados en la empresa". 

En cuanto al servicio público que Tussam presta, el alcalde trazó ayer sus "líneas maestras" que estarán encaminadas a mejorar la velocidad comercial de los autobuses: "Tenemos medidas puestas en marcha ya para que líneas como la 41 y la 30, así como las de Sevilla Este, tienen que acceder al centro con más celeridad para acortar los tiempos que dedican los sevillanos que viven estas zonas más alejadas". Y, para lograrlo, Zoido confiará la gestión de Tussam "en profesionales y no en políticos", según dijo, con dos premisas: aumentar el número de los carriles bus y la tolerancia cero ante la doble fila. 

En cuanto a la extinta línea 36, que unía la ciudad con el campus universitario de la Pablo de Olavide, Zoido expresó su intención de volver a reactivarla pero remitió a una reunión próxima con el rector de la UPO, Juan Jiménez, para abordar este servicio y tratar de compatibilizarlo con las "exigencias de la Junta y del Consorcio Metropolitano de Transportes". A la UPO llega el Metro y una línea de Casal. "Si al final no se acuerda el restablecimiento de la línea 36, al menos que los estudiantes puedan utilizar la línea de Casal con un bonobús con transbordo", concluyó.

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