"La anterior ley era un campo de minas para el profesor"

  • La Universidad de Sevilla es la primera en optar por unas oposiciones basadas en la docencia

Catedrático de Matemática Aplicada, el delegado de rector para el Desarrollo Estatuario, Pedro José Paul Escolano, ocupó el cargo de vicerrector de Planificación Docente en el último mandato de Miguel Florencio. Este experto de la Universidad de Sevilla trabaja en estos momentos en trasladar a la vida diaria de los campus las modificaciones en el Estatuto que introdujo la reforma de la LOU. Escolano reconoce que la primera LOU configuró un sistema que para el profesorado "era un campo de minas" debido a las incertidumbres sobre su futuro académico en el seno de la Universidad. La anterior ley otorgó un escaso margen de maniobra a las instituciones universitarias para promocionar a sus empleados. La primera LOU "permitía la concesión de cátedras y de plazas estables a cuentagotas", señala Escolano. Era tal la situación que "Zapatero incluyó en su programa la reforma de la ley". Una reivindicación tanto de sindicatos como de las propias universidades se plasmó al fin en la reforma de la LOU,que dota de más autonomía a las instituciones académicas, que hasta ahora tenían las manos atadas para crear plazas de funcionarios y conceder cátedras.

Si en el anterior marco existían dos filtros para optar a las oposiciones de las universidades (acreditación por currículum concedido por la Agencia Nacional de Evaulación Aneca y una prueba de habilitación) tras la reforma sólo se establece un filtro exterior a la Universidad (la acreditación de Aneca).

El doctor universitario que consiga la acreditación de Aneca ya no se verá sometido a una prueba previa de habilitación, que se realizaba a nivel nacional, para optar a opositar en las universidades. La eliminación de este filtro que limitaba a un "un número muy bajo las cátedras y las plazas de funcionario" mejorará la situación del profesorado.

La Universidad de Sevilla es de las primeras en fijar los pasos a seguir por un ayudante -el primer nivel de contratación en los departamentos- hasta convertirse en profesor titular y catedrático. El nuevo Estatuto establece que, tanto para ser profesor titular o catedrático, los candidatos acreditados tienen que superar dos pruebas en las oposiciones universitarias. El primer examen será clave por su carácter eliminatorio y en el mismo un jurado valorará el programa académico que cada candidato a profesor titular defienda en su área del conocimiento. De esta forma "el desarrollo docente de la asignatura y su defensa ante un tribunal garantizarán la calidad", explica Escolano. Una segunda prueba se centrará en los méritos en investigación y experiencia.

Para fomentar que los candidatos opten por ser titulares en lugar de conseguir un contrato, el nivel de exigencia en las pruebas será muy similar en cada caso. "Hasta ahora ser titular era muy complicado por el recorte que suponía el sistema de habilitación que conllevó a que muchos candidatos optaran al régimen laboral".

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