Los ataques vandálicos a la línea de Torreblanca repuntan desde octubre

  • La empresa concesionaria, Casal, denuncia seis roturas de lunas y siete amenazas a conductores en los últimos dos meses · El gasto en reparaciones de la compañía subió un 400% en cinco años

Los ataques vandálicos contra los autobuses de la línea que cubre el trayecto entre el Prado de San Sebastián y Torreblanca se han multiplicado en los últimos dos meses tras un periodo de relativa calma. A estos hechos se le unen las continuas amenazas a las que tienen que hacer frente los conductores de la empresa Casal, a la que el Ayuntamiento de Sevilla renovó hace unos meses la concesión del servicio de una línea que lleva años sufriendo graves problemas de seguridad.

Sólo desde principios de octubre hasta ahora se han registrado 13 episodios violentos. Seis de ellos consistieron en el apedreamiento de los autobuses y roturas de lunas, mientras que los otros siete fueron amenazas hacia los conductores. Todos sucedieron en el último tramo del recorrido de la línea, la zona de Torreblanca comprendida entre las calles Torrelaguna, Higuera, Chopo y la plaza de las Acacias. Los incidentes fueron casi siempre en horario nocturno, si bien algunos de los episodios de vandalismo se registraron a última hora de la tarde.

El primero de los hechos que han sido denunciados a la Policía Nacional por parte de los responsables de Casal ocurrió a la una y media de la madrugada del 2 de octubre en la calle Torrelaguna. Según el denunciante, "tres o cuatro varones de unos 15 años de edad" lanzaron botellas de vidrio contra un autobús y fracturaron el cristal de una ventana del lateral derecho. Ocho días después, en la calle Higuera, cuatro jóvenes amenazaron a un conductor diciéndole que lo iban a matar y rompieron otra luna del autobús arrojando un objeto contundente.

El siguiente ataque se produjo el 24 de noviembre, mientras que otras dos denuncias similares fueron presentadas el 29 de noviembre por dos hechos ocurridos con apenas dos horas de diferencia. El primero de los ataques ocurrió a las 23.40 del día 28 y el segundo a las 1.27 del 29. En ambos casos los autobuses acabaron con algunos cristales rotos. En la mayoría de las denuncias, los conductores aseguran que fueron asaltados por un grupo de adolescentes, con edades comprendidas entre los 15 y los 17 años, de etnia gitana y vestidos con ropa deportiva, por lo que puede tratarse de los mismos autores.

El último de los episodios violentos ocurrió el 4 de diciembre. Un joven que viajaba en el autobús pidió al conductor que le abriera las puertas en mitad de una calle, antes de llegar a la parada. El conductor se negó y el viajero en principio no reaccionó de forma violenta. Sin embargo, nada más bajarse comenzó a romper varias lunas del vehículo con el martillo utilizado para la salida de emergencia que había robado momentos antes.

La línea afectada por estos ataques es la 29, que sustituyó a la antigua 71 tras la renovación de la concesión municipal a Casal. El gasto en reparación de vehículos de esta empresa se ha incrementado en un 400 por cien en los últimos cinco años, según explicó ayer a este periódico uno de los miembros del comité de empresa, Enrique Mir. Los vecinos de Torreblanca han solicitado en numerosas ocasiones la presencia de la Policía para reforzar la seguridad de esta línea, uno de cuyos conductores fue incluso asaltado a punta de pistola hace dos años.

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