Un bar de tapas 'komo' un restaurante

  • l Fernando Tirado, 4.

Komo Tapas & Wine Bar

Pequeñas promesas de placeres intensos, las tapas constituyen una manera de comer que no existe en ninguna otra cultura gastronómica distinta de la española. Todos conocemos un barecito en el barrio que, sin avales de estrellas o guías para gourmets, pone una enorme ensaladilla, un tremendo menudo, unas croquetas caseras. Pero un restaurante es otra cosa.

O lo era.

Porque los creadores del restaurante Komo han crecido y se han lanzado, en un local contiguo, a una nueva aventura: el Komo Tapas & Wine Bar y su tapa 2.0. La idea, lo explica su propietario, Alexis Montero, es sencilla. Brevemente: "Ofrecemos la tapa sevillana clásica, pero avanzada. Somos un restaurante creativo con tapas, contemporáneo y vanguardista".

El origen del bar, porque de un bar se trata, nace del convencimiento de Alexis Montero de que "estamos perdiendo la capacidad del tapeo. Pero -matiza- un bar de tapas no tiene porqué ser un sitio sucio, incómodo". Puede ser también el Komo, que, con el aspecto de un restaurante moderno, cuidado, de diseño, acaba por no ser otra cosa que un bar de tapas.

-Ya, ¿pero aquí qué se come?

-Pues tenemos por ejemplo las patatas rotas con pulpo y ricotta, muy buenas; la brocheta de carrillada en su jugo y sour cream, riquísima, y un postre espectacular: el fondant de chocolate y helado de coco.

Y más. Con una carta con 24 referencias, es fácil disfrutar de algo así como pequeños menús de degustación. Pequeños, que no ridículos, generalizado prejuicio cuando de restauración moderna se habla. "Tienen un buen tamaño -aclara Montero-. Las elaboramos con productos de calidad y a buen precio". De hecho, sólo los quesos y los postres pasan de los tres euros.

Lo ideal es sentarse a la mesa de un local que destaca por su cuidado diseño, decidirse y esperar que un camarero uniformado vaya sirviendo la mesa. Todo como en un restaurante. Aunque no sea un restaurante.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios