Los invisibles

"No caen bien los franceses por aquí, a mí todavía me llaman la gabacha"

  • Nació en Bretaña un mes antes del mayo francés. Hija del pintor y cantante Benito Moreno, viajó de Mitterrand a Felipe. Reina del reciclaje en el Jueves, enseñó Francés en la provincia

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NACIÓ el Jueves Santo de hace 40 años en Hennebont, Bretaña. Un mes antes del mayo francés. Semilla de rebeldía.

-¿Cuándo llega a Sevilla?

-En 1983, con Mitterrand a tope. Yo tenía 15 años, la peor edad para moverse. Yo no quería irme de Bretaña. Si hubiera tenido dos años más, me quedo allí. Mi abuela Beatriz me había enseñado un castellano sin el argot.

-¿Qué le fascina más, el tiempo de su padre sevillano en Francia o de su madre francesa en Sevilla?

-Mi padre llega a Francia sin saber francés. No había salido nunca de Sevilla. Mi madre llega aquí con 40 años, siendo profesora de Español y habiendo vivido veinte años con un sevillano.

-¿Usted es hija de la ignorancia de su padre o del conocimiento de su madre?

-Yo soy el resultado de dos viajes, porque mi madre había nacido en Argelia, país que abandonó a consecuencia de la guerra. Pide un lugar al lado del mar y le dan Bretaña cuando aparece mi padre. Se encuentran dos extranjeros.

-La única bretona es usted...

-En casa tenía el traje de flamenca y el de bretona, que era muy de luto. Negro con partes de terciopelo y partes lisas, una cofia blanca de encaje y un delantal violeta.

-¿Ha visto en el Jueves algún disco de Carla Bruni?

-No, pero sí puedes encontrar un disco de mi padre, una portada de mi tío Maxi o un cassette de chistes de mi tío Josele.

-¿Se adaptó pronto a Sevilla?

-Mis padres me trajeron cuando tenía un año, me dejaron a cargo de mi abuela Beatriz, tan distinta de mi abuela Lina, la de Argelia. Cuando volví, mi madre me vio transformada en una sevillana.

-Álvaro Cunqueiro se inventó Bretaña en una de sus novelas...

-Es un país imaginario, es el país de mi infancia. La infancia termina cuando llego a Sevilla. Vivía al lado del mar. Todo el tiempo paseando por la playa en bicicleta.

-Como las muchachas en flor de Marcel Proust...

-Más bien niña en flor. Muchacha me hago aquí. En la adolescencia, época tan difícil. Bretaña es la infancia, el mar, la lluvia, la mantequilla, mi padre pintando en el salón mientras escucha a Camarón.

-Dicen que reparte elegancia...

-Me encanta venderle a una mora como una ganga un traje buenísimo, de marca.

-¿Qué es el Jueves?

-Un mercado que me encanta y el único día que madrugo. Hay quien me ve a las seis y media de la mañana con el carrito y como sabe que soy profe piensan que he venido a menos, que lo estaré pasando fatal.

-¿Profesora de Español como su madre?

-No. De Francés. Y me especialicé en los pueblos. Di clases en Lebrija, Pedrera, Isla Mayor, Sanlúcar de Barrameda. Pedí excedencia por un problema de salud, por una pena de amor y porque 25 niños juntos te quitan la energía.

-Le encanta ir en bibicleta...

-No tengo coche, no tengo tele.

-¿Por qué hace tantos años que un francés no gana el Tour?

-Creo que fue Hinault.

-¿Qué siente en el bicentenario de la invasión napoleónica?

-Fue una época convulsa. De esa época ha quedado un resentimiento hacia los franceses, los gabachos. A mí me siguen llamado la gabacha. No caen bien los franceses aquí. Si a eso le añades la pedantería francesa. Y eso que hay algunos afrancesados a los que les gusta la cultura y el cine francés. Los siento, pero soy algo jacobina.

-¿El deseo de Zapatero de que todos los niños hablen inglés mandará al paro a las profesoras de Francés?

-El poco inglés que se habla en España acabará con el poco francés que se habla. Mi padre no fue nunca a clase de francés y lo habla perfectamente.

-Con ese aspecto de cantautor, como Moustaki o Brassens...

-Qué va. A mi padre allí le decían el Gitano. Llamaba la atención tan guapo, tan vacilón. Con ese pelo en la lontananza.

-¿Qué artesanía hace?

-Cojines, delantales, bragas para el cuello. Lo que más me gusta es arreglar cosas para transformarlas. Un pantalón en una falda, una chaqueta en un bolso. Tengo un texto, Diógenes de mi alma, sobre mi manía recuperadora. Cuando tengo prisa, tengo que ir como Vicente el del Canasto para no mirar en los contenedores. Hay uno en el barrio que es un expositor. La gente sabe que alguien lo va a recuperar. Tiran las cosas de ropa limpias, dobladas y planchadas.

-¿Qué es lo que más le llama la atención de Sevilla?

-En negativo, el capillismo, la ranciedad. En positivo, la vida de barrio. Vivo en la calle Feria y allí puedes hacer todo: una copia de las llaves, hacerte la cera, ir a bailar, desayunar, cenar. Es como un mundo. Cuando estuve en la Plaza Nueva vendiendo en la Feria de Artesanía, la gente hablaba distinto. Todas las mujeres, para empezar, eran rubias. Y decían qué ideal, qué original. Así no se habla en la calle Feria.

-¿Qué aficiones tiene?

-La costura, la música. Y la ocupación, en general, aunque eso no es una afición.

-¿Ocuparon su casa en Bretaña?

-La compraron, creo que fue un militar. En Lorient hay una base militar muy importante.

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