Un calvario judicial de más de once años

  • La protagonista del0 caso fallece acumulando una decena de fallos favorables que luego no se cumplían

"El miserable dinero quizás me llega tarde". La frase salió de la boca de Carmen Fernández el pasado mes de mayo, cuando percibió los 210.000 euros que pudo retirar del banco su abogado antes de que el juez volviera a bloquear la entrega de los 1,7 millones que le correspondían. Con esta cantidad, Carmen pudo alquilar un piso en Madrid, dejar de trabajar y tener algún detalle con sus más allegados. Poco más. El dinero no sólo le llegó tarde sino que nunca le llegó.

Carmen Fernández ha muerto antes de que se resuelva definitivamente su caso, víctima de una enfermedad que según los jueces se la provocó el mismo calvario al que se vio sometida para poder recuperar a sus hijos. Un proceso que todavía sigue, más de once años después de que la Junta le retirase la custodia de los dos menores. "Un calvario tortuoso, cruel y tenazmente infligido por una hidra sin alma que ha durado 4.098 largos días", en palabras de su abogado, Gabriel Velamazán.

Cuentan desde su entorno que falleció con la tranquilidad de que, en el caso de que el Constitucional le dé finalmente la razón, esa indemnización la cobrarán Sara e Iván, que para eso son hijos suyos de pleno derecho como ha quedado acreditado en las distintas sentencias que ha ganado. Ha muerto también con una colección de fallos favorables que luego no se han cumplido. Una decena de sentencias que le han dado la razón y que sin embargo no han servido para que, por ejemplo, pudiera tener a su hijo Iván consigo en los últimos momentos.

Con todo eso y con una promesa del Constitucional de hace casi dos años de darle prioridad a su caso porque su salud empeoraba. En una ocasión dijo que el dinero no iba a devolverle la salud ni hacer olvidar las "perrerías" que le habían hecho. Ni siquiera le han dado la opción de comprobarlo.

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