El "calvario" de regresar a casa

  • Los inquilinos del bloque de Las Naciones incendiado comienzan a volver a sus pisos · Otros con poca movilidad tendrán que esperar a que instalen los ascensores en octubre

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Entre escombros, hollín, puertas rotas y paredes en ruinas, los vecinos del bloque número 30 de la calle Arquitecto José Gómez Millán se cruzan por las escaleras y, desde hace unas semanas, el tema de conversación siempre es el mismo: lo amargados y molestos que se encuentran desde que el 17 de julio el vecino del primero C intentara volar el bloque con diez bombonas de butano y gasolina. "Quería volar el barrio de Las Naciones entero", cuentan, todavía nerviosos, algunos de los vecinos.

Finalmente no consiguió demoler el bloque, pero sí hacer más infelices a sus inquilinos que, debido a los desperfectos ocasionados y a los posibles riesgos, tuvieron que salir del edificio y vivir durante 15 días en casas de familiares, en segundas viviendas, hostales... Hasta que, por fin, desde hace una semana el inmueble ha vuelto a tener luz eléctrica y agua corriente.

Esta novedad ha propiciado que los vecinos comiencen a reocupar sus viviendas, ya que muchos de ellos "no pueden permitirse seguir pagando el alojamiento provisional", según comenta el administrador de la finca y vecino del propio bloque, José Enrique Algaba. "La única solución que han visto es volver a sus viviendas de manera casi obligada", explica.

No obstante, la instalación de los ascensores, requisito obligatorio para otorgar la cédula de habitabilidad, aún no se ha producido, estando previsto que se culmine la operación el 15 de octubre. Por ello, muchos de los propietarios con problemas de movilidad no podrán regresar a sus pisos todavía.

Éste es el caso de María del Pilar Pera Jiménez, de 59 años, y su familia, que habitualmente ocupan el piso 10 B del edificio. Por el momento, mientras su hermana está de vacaciones, están viviendo en el primero D. Su marido, Florentino Sánchez Gómez, de 77 años, ha sido operado recientemente de una grave enfermedad y para él subir y bajar supone "un auténtico calvario". María del Pilar no sabe qué harán cuando su hermana regrese el 1 de septiembre, ya que su "única opción" es volver a ocupar su vivienda del décimo piso sin ascensor.

Sin embargo, la mayor queja de María y su familia, y de casi todos los vecinos, tiene que ver con la actuación de las compañías de seguros. "Nos dicen que busquemos nosotros pisos en alquiler y nadie quiere hacernos un contrato por un mes y medio, además todavía no han dado dinero", explica María. "Es el Cecop Social -organismo municipal que atiende a personas sin hogar- el que ha corrido con los gastos", confirma.

Distinto es el problema de Marisa Acuña, que ocupa el noveno B y a quien su seguro no le cubre ninguno de los desperfectos y ni siquiera el pago del alojamiento en un piso eventual. También tienen motivos para quejarse Manuela Lechado y María Fernández, del séptimo A y séptimo B respectivamente, quienes hablan de problemas físicos que les dificultan el subir y bajar por las escaleras, así como de problemas con sus aseguradoras, que no quieren hacerse cargo de muchos de los desperfectos.

El presidente de la comunidad, Joaquín Barea, explica que el seguro del bloque sólo pagará la reforma de los espacios comunitarios y en ningún caso los desperfectos de cada particular. La comunidad intentará que el seguro del bloque también cubra, en la medida de lo posible, los pisos de los vecinos que se encuentren con mayores dificultades. Al menos, una ayuda para superar el calvario.

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