Un centenario y dos siglos

  • Semblanzas. Trece retratos contemporáneos de otros tantos periodistas sevillanos de los dos últimos siglos en un libro que edita y coordina María José Sánchez-Apellániz

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LAS noticias pasaron. Ellos quedan. Sevilla no es ciudad supersticiosa y la ficha técnica de este periódico de sueños hechos realidad la forman y firman trece periodistas: Alberto Lista, José María Blanco White, Cecilia Böhl de Faber, Joaquín Guichot, Francisco Peris Mencheta, José Laguillo, Galerín, Manuel Chaves Nogales, José Montoto y González de la Hoyuela, Santiago Montoto, Joaquín Romero Murube, Manuel Ferrand y José María Requena.

A tan brillantes firmas las puso firmes en alarde casi castrense una editora llamada María José Sánchez-Apellániz, que le ha puesto con este libro, Periodistas de Sevilla (Retratos de autores de dos siglos) broche de oro a los actos del centenario de la Asociación de la Prensa. Que nació en 1909, cinco años después de que lo hiciera la Cruzcampo que ayer acogió la presentación del libro.

La calle Luis Montoto era un puro atasco a la hora de la presentación. En la Fundación Cruzcampo había una nutrida representación de herederos. Dos Luis Montoto, primos entre sí, que nacieron el mismo 1929 de la Exposición Iberoamericana en que se muere Luis Montoto, titular de la calle. Luis Montoto Martínez, a sus ochenta años, acudió como sobrino de Santiago Montoto (su retrato lo hace Ángel Pérez Guerra) y nieto de José Montoto González de la Hoyuela (según Pilar Suñirach). Durante 46 años fue funcionario de la Seguridad Social. "Me colocó mi tío Santiago".

Había dos Luis Montoto, un José Laguillo (bisnieto del periodista) que es empresario de la sala Boss, en la calle Betis, y los hermanos Luis Carlos y Pilar Peris Zoffman, nietos de Vicente Peris Mencheta, administrador de El Noticiero Universal y hermano del fundador de este periódico, Francisco Peris Mencheta. El retrato de este periodista con calle que une Feria y la Alameda lo hace Antonio Ramos Espejo.

Hay acercamientos distantes, valga la paradoja, como los de Inmaculada Navarrete a Cecilia Böhl de Faber, Charo Fernández Cotta a Joaquín Guichot, Lola Cintado a José María Blanco White o Antonio Checa a Alberto Lista. Y aproximaciones más domésticas: la del hijo: Manuel Ferrand recreado por su hijo Pablo; la del subdirector: José María Requena visto por Juan Holgado Mejías. Dos periodistas que se conocieron en 1971, ambos con un título de Derecho que nunca ejercieron. Holgado Mejías hizo doblete presentando su antología de entrevistas Mejor que el silencio, con una degustación de respuestas de Cela, Távora o Plácido Fernández Viagas, que tenía un gabinete de prensa formado por una sola persona, Lola Cintado, quien regresó de Madrid a Sevilla en el remite de una carta de Blanco White.

Periodismo y cultura. Si alguien siente complejo por escribir en estas hojas volanderas, que lea los retratos que Carlos Colón e Ignacio Martínez hacen de Joaquín Romero Murube y Manuel Chaves Nogales, respectivamente. Eva Chaves, hija del segundo, excusó su asistencia al acto.

El 25 de junio de 1921 hizo mucho calor en Sevilla. Eva Díaz Pérez rescata una crónica de El Liberal de ese día con la firma de Agustín López Macías, Galerín en la leyenda del periodismo hispalense. El repórter del pueblo, le llama la reportera y novelista. Eva fue finalista de un premio, el Nadal, que ganó Requena, representado en la sala por Rosita, su viuda, y por su hijo Jacinto.

Las Ferrand hicieron causa común con el único sevillano que ganó el Planeta. Este año se cumplen 25 años de la muerte de Manuel Ferrand: el mismo día que un toro mató al Yiyoen la plaza de Colmenar Viejo. Estuvieron la viuda de Ferrand y cinco de sus hijas: Lourdes, Carmela, Ana, Inma y Susana, amén de algún yerno. Después llegó Manuel Ignacio. Faltó por estar convaleciente Pablo, el autor del retrato.

Ricardo Laguillo era el único de los que ocuparon la mesa que no ejerce el periodismo: el oficio de Antonio Ramos, Juan Holgado, Julio Cuesta, María José Sánchez-Apellániz y Nani Carvajal, que llegó de la misa del patrón que por primera vez oficiaba el arzobispo Juan José Asenjo. Ricardo Laguillo es cirujano jubilado. El 16 de noviembre de 1959 cumplió 22 años. Dos días después moría su abuelo José Laguillo, 27 años director de El Liberal y unos meses presidente de la Asociación de la Prensa. El presidente cuya apasionante trayectoria me cupo el honor de hacer. Tuvo una legión de descendientes. Ninguno ejerció ni ejerce el oficio.

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