Sin coches, de adoquines y con las farolas de la Avenida

  • El proyecto de obra prevé una zona noble central con bancos de forja, naranjos y el monumento a Martínez Montañés

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La Plaza del Salvador dejará de ser un garaje de coches. Pero también un espacio diáfano exento de configuración urbana sólo delimitado por aceras en alto y sin un solo banco en el que sentarse. La traza de plaza que quiere el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, se mirará en el espejo de la de la Plaza de San Francisco. O en la de San Lorenzo. O en la Plaza Nueva, para ser más exactos. Su idea ahora pasa por la de un salón central pavimentado con los propios adoquines pulidos del Salvador pero nivelados, y si esto no fuera posible, dado que se hallan muy deteriorados por las diferentes obras y calicatas que han soportado, con piezas de granito granallado de 14 por 14.

Así consta en el proyecto de obras ordinarias para la reurbanización del Salvador promovido por la Gerencia de Urbanismo, que recoge en primer lugar la eliminación del aparcamiento incontrolado y la completa recuperación de la plaza para el peatón con la única salvedad del acceso rodado a vehículos de emergencia y un punto de carga y descarga.

El regreso al salón que por 1850 diseñara Balbino Marrón en esa zona es el referente, pero todo a una misma cota y con alineaciones de naranjos en lugar de los chopos que entonces se plantaron en este lugar.

No habrá, pues, diferencia de cota entre el salón y la zona perimetral, que será enlosada con piezas de granito gris alba flameado de 14 por 28 y 14 por 56 siguiendo la sintonía de los acerados de la plaza. Este salón incluirá los huecos para los mástiles de la lona que cubre el espacio para el Corpus y se queda durante todo el verano, un toldo cuyo diseño se renovará dentro de este proyecto de reurbanización.

Como avanzara el alcalde, los bancos serán de granito blanco con respaldo de forja y estarán alineados en el frente de la iglesia, mientras que para las luminarias se reutilizarán las farolas fernandinas que se desmontarán en la Avenida una vez que se instalen otras del mismo diseño, pero de gran porte, que sustentarán las catenarias del tranvía. Estas farolas, que sustituirán al modelo de acero usado en las plazas del Pan y la Alfalfa, rodearán el salón central. Posiblemente esta zona noble albergue el monumento a Martínez Montañés, que deberá ser desplazado de su emplazamiento actual, si bien se baraja también su recolocación en el eje longitudinal de la plaza, pero alineado a las fachadas de Cuna y Córdoba.

Se usará pavimento diferenciado en la zona de rodadura de la calle Villegas, por donde se permitirá el paso de vehículos a la Plaza de San Francisco, un carril que estará delimitado por bolardos de acero y en cuya proximidad se instalarán aparcamientos para bicicletas.

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, justificó ayer este cambio estético aludiendo a que "nuestro afán es conciliar tradición y modernidad y recuperar la monumentalidad de este espacio". Así, dijo que la financiación está "resuelta" con los 1,2 millones de euros consignados en el proyecto global de La Piel Sensible, aunque se refirió a la iniciativa privada como parte implicada en el proceso junto a la Administración. Además, agregó que los detalles técnicos de la actuación se irán elaborando "en las próximas semanas". Las obras en la plaza comenzarán en julio y se extenderán durante 4 meses, por lo que deberán quedar ejecutadas para las Navidades.

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