La globalización local Los comerciantes mantienen el tipo pese a los preocupantes parámetros de la situación económica

El comercio sevillano adelanta sus compras para hacer frente a la crisis

  • El final de las obras en el centro y la Feria de Abril mitigan los efectos de la desaceleración económica en el comercio sevillano, donde ya se preparan para unos efectos que consideran irreversibles

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No está, pero se le espera. Es la percepción que de la crisis se tiene en los comercios del centro. La alegría de comprar todavía no se ha perdido, contagiada por el calendario: una Feria que arrancó a comienzos de mes. Tiempo de espejismos, dirá alguien. De tirar la casa por la ventana. Ya vendrá la época de tirar la ventana por la casa. La hipoteca en el alféizar. Desaceleración. "La gente sí habla de esto. No es un invento de los telediarios. Real como la vida misma". Mónica, 34 años, trabaja en Intimissimmi, ropa interior. "Se nota en que viene menos gente y la que viene busca el precio más barato. El que más y el que menos está a la cuarta pregunta. Tiran de tarjetas, y la mitad no pasan".

Intimissimi está junto a Zara y frente a Massimo Dutti, dos banderas del empresario gallego Amancio Ortega. Por la calle Velázquez camina José Cañete, tienda de ropa en Rioja, presidente de Aprocom, comerciante desde 1963. "En las ventas empezará a hacer frío en agosto", dice usando el símil meteorológico. "Todavía no se está notando mucho. Son fiestas de primavera y a la gente le gusta ir bien vestida, bien calzada. Se aprecia la alegría. De hecho, pese a los datos de la economía, en textil y zapatería estamos igualando las cifras de ventas del año pasado. No ha llegado, pero llegará. Se está viendo venir".

Cañete se remite a las noticias económicas. "El paro que se avecina; han bajado las ventas de automóviles y las ventas de pisos. Cuando todo eso se junte, los efectos se notarán". Dice que en el sector se están preparando. "Hemos puesto barreras para que no nos coja desprevenidos. Todo el mundo tiene comprado ya el invierno, porque en septiembre va a estar la cosa complicada".

Camiseros desde 1905. Isaac Galán creó ese año la casa textil que 103 años después luce escaparate en Sagasta. "Está la cosa más tranquila", dice Paco, empleado de Galán desde hace 34 años, los que tiene la chica que vende ropa interior. "No sé si es la crisis o el tiempo. El comercio es como el campo. Dependemos mucho del tiempo. Como en invierno no hizo frío, las ventas se han movido poco. Y si en verano no hace calor, la gente se retrae". En el largo siglo de Galán han pasado por su puerta crisis, bancarrotas, guerras y posguerras. También esplendores y bonanzas. "Tenemos clientes de toda la vida. Hijos y nietos de clientes que siguen viniendo".

La calle Blanca de los Ríos tiene poca longitud, pero una intensa vida comercial. A uno y otro lado de la calle, jóvenes damas se probaban trajes de gitana para la Feria en Aurora Gaviño y en Nuevo Montecarlo. ¿Quién dijo crisis? Rafaela Afán, Rafi, se dedica a ropa infantil desde 1981. "El comercio se queja, yo todavía no", dice en el mostrador de Rorro, a punto de que un niño y una niña se hagan las pruebas de sus trajes de comunión. "Este año estamos vendiendo más comunión que el año pasado. Yo creo que ha sido por el final de las obras. Nuestra crisis no fue la que dicen, sino la Avenida levantada. El Salvador abierto otra vez nos ha dado mucha vida. La gente viene buscándonos. Tenemos un nombre, una clientela". "La gente ha vuelto al centro; peatonal está precioso", apunta una compañera de la tienda, entre las míticas librerías, ya desaparecidas, Antonio Machado y Lorenzo Blanco. "En el tema de mi marido sí le digo que es catastrófico", afirma Rafi. "Es aparejador y tiene un estudio de arquitectura. Las obras se están parando día a día".

En esta economía familiar, los niños (comuniones) le sacan a los mayores (construcción) las castañas del fuego. El doctor Salvador Alegre pasea por el centro con María, su esposa, y con Catalino, sacerdote dominicano. "En cuestión de tradiciones, la ciudad no perdona", dice el doctor Alegre. "Se endeuda hasta las cejas. Yo no preguntaría en las tiendas. Pregunta en la Feria, en las casetas. A ver este año cuántas tienen jamón de pata negra. Igual es el año de la tortilla de patatas o de las croquetas".

La crisis se nota hasta en los best-seller. El escaparate de La Casa del Libro lo preside un volumen titulado La lógica oculta de la vida, de Tim Harford. Con un epígrafe en la portada: "Cómo la economía explica todas nuestras decisiones". Por el autor revelación de 2007, apunta un destacado, más de 600.000 ejemplares vendidos de su primer libro, El economista camuflado. Decía Marx que la economía es determinante y no le hacían caso. Lo dice un novelista y se hace millonario.

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