"Los constructores tendrán que acostumbrarse a ganar menos"

  • El dirigente de la patronal sevillana advierte que la sociedad demanda viviendas económicas y que las constructoras deberán enfocar su actividad a ese mercado

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Lleva ya casi tres años al frente de la patronal sevillana y en todo este tiempo ha dejado patente su implicación en los diferentes temas relacionados con la economía local. Hoy, como cuando sustituyó en el cargo a Fernando Guerrero, sigue caracterizándose por ser una persona serena -o al menos eso aparenta-, y no tiene reparos a la hora de responder a todas las preguntas de esta periodista. Eso sí, advierte que debe ser cauto ante la proximidad de las elecciones autonómicas y nacionales.

-Una vez finalizado el año 2007, ¿qué balance puede hacer de la economía sevillana?

-No podemos hablar de estancamiento porque la economía crece, aunque no al ritmo que quisiéramos los empresarios fundamentalmente por la falta de infraestructuras. Ahora, con los proyectos de la SE-40 y la SE-35 en marcha, lo que pedimos es que se aceleren las obras al máximo para que Sevilla crezca de forma importante durante la próxima década. Por otro lado, la ciudad también demanda más parques industriales con costes asumibles por los empresarios. El nuevo PGOU los recoge, pero hace falta descaro para abordar situaciones de futuro.

-¿Qué tal las relaciones con la delegación de Economía y Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, ahora en manos de IU?

-Son correctas, adecuadas. Jon Ander Sánchez [delegado] es un señor dialogante, pero ello no significa que haya acuerdos positivos para la economía sevillana. Ésta es débil, y por mucho que intervenga el Consistorio no puede hacer milagros, porque no tiene recursos. Por tanto, creo que la clave está en ver cómo han funcionado los ayuntamientos de otras capitales españolas que han experimentado crecimientos importantes.

-¿Cuáles son esas iniciativas municipales que no benefician a la economía?

-Estoy convencido de que las ciudades modernas tienden a poner zonas peatonales cada vez más amplias, pero la movilidad no se puede convertir en paralización. La gente tiene que acceder al centro de la ciudad, y para ello hacen falta más aparcamientos y microbuses. De todas formas, sigo manteniendo que lo ideal es la movilidad subterránea a través del metro.

-¿Y dónde queda el tranvía?

-Es una solución muy miope, pero fantástica para el turismo, para dar un paseíto por el centro y ya está. Las posibilidades de ampliación de su recorrido son muy pocas por el viario de Sevilla.

-Entre los proyectos para los próximos años, el Consistorio ha anunciado que instalará guarderías en los polígonos. ¿Qué le parece tal medida?

-La sociedad va cambiando, pero no es la medida más perentoria. Los polígonos están obsoletos, estrangulados por las edificaciones que se han levantado a su alrededor. Los viales son estrechos; los robos, continuos; y tanto el mantenimiento como el asfaltado, deficientes. Pero la medida de instalar guarderías probablemente sea la que tenga más gancho político, y eso también vale. Es cierto que el Ayuntamiento actual es el que ha hecho algo por mejorar la situación de los polígonos, pero la inversión ha sido muy débil.

-Hablemos del Potaus. La CES ha pedido, junto con Gaesco, que se duplique el número de viviendas proyectadas en el área metropolitana. ¿Hay realmente demanda para dicho mercado?

-No se trata de edificar por edificar, pero la construcción no se puede frenar de esa forma tan drástica. Hay que llegar a un entendimiento para que la construcción no se pare, porque nos guste o no, es el motor de la economía sevillana, y si se paraliza puede generar una hecatombe económica y de empleo de proporciones incalculables. Ahora bien, las constructoras también deben adaptarse a lo que demanda el mercado, porque en Sevilla hay cientos de miles de personas que requieren una vivienda a precios asequibles. Se trata de construir viviendas que no sean una ruina para el promotor, pero que tampoco estén por encima de lo que la sociedad demanda. Si en los últimos años, los beneficios empresariales han sido sustanciosos, pues ahora lo serán menos. Los constructores tendrán, por tanto, que acostumbrarse a ganar menos. Deberán poner más ladrillos y estudiar muy bien los costes.

-Pudimos verle en el acto de colocación de la primera piedra de Fibes, que dejará finalmente de ser un mero proyecto tras casi una década de continuos retrasos...

-Los empresarios asistimos con gozo porque llevábamos años pidiendo la ampliación. En este tiempo hemos dado ideas, como construir un nuevo edificio en La Cartuja o en la Plaza de España, pero estamos muy contentos con el proyecto del arquitecto Vázquez Consuegra. Será un edificio espectacular, que marcará una nueva etapa en el devenir de Sevilla. La previsión del gobierno local es que las obras duren dos años como máximo. Ojalá se cumplan.

-La situación de la industria sevillana es dispar. La suerte de los astilleros, que han dejado atrás una etapa de incertidumbre, contrasta con la agonía de empresas como Calderinox. ¿Cómo ve el futuro del sector?

-Se trata de un sector muy vivo, y es a su vez el que más vitalidad y prestigio da a una zona. Sevilla ha adolecido históricamente de industrias motrices que crearan un tejido empresarial complementario importante. La solución a Calderinox es muy complicada y pasa por que se implique la Junta y se persiga la colaboración del hasta ahora principal cliente de la compañía: EADS-CASA, como pasos previos a la búsqueda de un empresario que se haga con la gestión. En cuanto a los astilleros, habría que abogar por la instalación de un tejido auxiliar en la margen del río, junto a la factoría sevillana.

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