Los costes de la lluvia

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Una Semana Santa totalmente quebrada por la lluvia. La de 2011 fue una celebración atípica en la que sólo pudieron efectuar su estación de penitencia a la Catedral 27 de las 61 cofradías, un 44%. Lo peor que usted ha vivido, tituló este periódico su crónica el Domingo de Resurrección. La última hermandad que pasó por la Campana fue la de los Panaderos el Miércoles Santo y, hasta la llegada en la mañana del Domingo de Resurreción de la cofradía de Santa Marina, la carrera oficial estuvo huérfana de nazarenos y pasos. Sólo en dos jornadas, tres si se cuenta el Domingo de Resurrección, hubo un pleno de hermandades en la calle: el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo. El Lunes, la del Polígono no pudo ponerse en marcha al llover a la hora prevista para la salida. El Martes, tampoco hubo opciones, pese al intento desesperado de la Bofetá, que llegó a poner el primero de sus pasos en la calle, y al empeño de los Javieres. Pero lo que no puede ser, no puede ser. La lluvia de las jornadas finales -Jueves, Madrugada, Viernes y Sábado- no dieron tregua alguna a las cofradías.

En los últimos 10 años, han sido muy pocas las Semanas Santas completas. En la mente de todos también estará la del año 2003, en la que la primera hermandad en llegar a la Campana fue la de la Bofetá, el Martes Santo. La principal consecuencia de suspender la salida procesional es la lógica contrariedad y desolación de los hermanos que, año tras año, aguardan para acompañar a sus titulares en esta importante manifestación pública de piedad y fe. Pero a esta desolación, hay que unir las pérdidas económicas que para las arcas de las hermandades supone afrontar la estación de penitencia: flores, cera, música, seguridad o personal auxiliar, entre otros conceptos.

Normalmente, el único dinero que se recupera es el de la cera. La que es pura (la que llevan los pasos) se pesa y se vuelve a comprar por parte de la cerería; mientras que los cirios de los nazarenos, se devuelven al almacén de la fábrica y allí se guardan hasta la siguiente Semana Santa con un pequeño coste de almacenaje, como ha ocurrido en la mayor parte de las corporaciones.

Otra cosa sucede con las flores y las bandas de música, que son las otras dos partidas fuertes que hay que afrontar. En el caso de los exornos, es una inversión que se pierde completamente. Lo mismo ocurre con el pago de las formaciones musicales que contratan las cofradías, aunque es cierto que algunas de ellas devuelven parte de sus honorarios a la hermandad, en el caso de no salir, para las obras asistenciales. También hay corporaciones que tienen negociado en los contratos pagar una menor cantidad a las bandas en caso de suspenderse la salida procesional.

Una hermandad como la del Cerro del Águila, cuya salida tiene un coste que ronda los 30.000 euros, perdió el pasado año en torno a los 26.000 ó 28.000 euros, como explica su hermano mayor, José de Anca: "El coste de las flores, el de las bandas y el de los auxiliares se pierde al 100%. En el caso de la cera, con lo que siempre se estropean, se pudo devolver alrededor de un 60%".

En el caso del Cachorro, el coste de la salida estuvo en torno a los 23.000 euros. De ellos, unos 3.000 fueron para las flores de los dos pasos, "que se reparten el Domingo de Resurreción entre los fieles, a cambio de un donativo para caridad", indica Fernando Briones, uno de los mayordomos. Las bandas le salen a la hermandad trianera por 4.000 euros, la del Cristo; y 11.000, la del paso de palio. Además, entregan una gratificación de 600 euros a la que acompaña a la cruz de guía. Las dos bandas principales, otros años que no ha salido la cofradía, han realizado un donativo a la bolsa de caridad. En la caso de la cera, cuyo coste ascendió a unos 3.500 euros, "aunque es difícil de calcular, salvo un 10% se guardó para esta próxima Semana Santa". El Cachorro se ahorra, por ejemplo, el dinero de la seguridad: "Un hermano tiene un empresa y lo regala a la hermandad".

En los Estudiantes, la cantidad que no se recuperó giró en torno a los 26.000 euros. Sólo se reintegró en las arcas de la cofradía del Martes Santo la cera no consumida, que se guarda para esta Semana Santa. El presupuesto desglosado de la cofradía universitaria fue de 5.000 euros en flores, 7.000 euros en música, 9.000 euros en cera y 800 euros en personal auxiliar. A estas cantidades habría que sumarles otras menores correspondientes a diversos actos relacionados con la preparación de la procesión anual.

Todos estos gastos que tienen las hermandades se sufragan, en gran parte, con la subvención que reciben del Consejo de Cofradías por la explotación de las sillas y palcos de la carrera oficial. El año pasado, las cofradías de dos pasos (el dinero se reparte en función del número de ellos) recibieron una cantidad cercana a los 29.000 euros, aunque las hermandades repercuten este dinero en obras de caridad.

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