Cómo crearse su propio obstáculo

  • Los montañistas de Sevilla han sabido montar sus espacios para practicar escalada en la ciudad

La escasez de rocódromos en Sevilla ha favorecido la inventiva y el espíritu emprendedor de los grupos de montaña sevillanos para construirse sus propios espacios de entrenamiento. Los únicos públicos que existen en la ciudad son el rocódromo del Centro Deportivo Ifni y el del Complejo Deportivo San Pablo, cerrado desde hace más de seis años, según informan en el colectivo montañista.

Kiko López, del Grupo de Montaña Arándano (www.gmarandano.es), asegura que "los clubes de montaña no son como los de fútbol, tenemos cuatro duros". Según este montañista, se sustentan con las cuotas de los socios, que suelen ser de 20 euros al año. Sin embargo, con el cierre de San Pablo y las condiciones que tenían en la escalada, decidieron montar su propia sala bulder. "Esto es para entrenar, pero también es ocio", asegura Kiko, hablando de la sala La Madriguera (Calle María Moliner).

Estas salas son locales cerrados, que han adaptado ellos mismos para su actividad. Las paredes están repletas de presas y tienen varias inclinaciones para aumentar la dificultad. "Aquí no nos aburrimos si venimos con gente, porque nos ponemos dificultades unos a otros e intentamos resolverlos", comenta Kiko.

En el Centro Social OcupadoSin Nombre (Calle San Bernardo), aprendieron de la experiencia de La Madriguera y montaron una de las salas bulder más altas de Andalucía. Para no dañar la estructura de este colegio en ruinas, colocaron una plataforma de la que se suspenden las paredes. En estas salas sólo piden tres euros para escalar, pero permiten la entrada a todo el mundo. "Contamos con muy pocos espacios en Sevilla y en invierno no cabemos", cuenta Curro Martínez, del Grupo Arándano.

El rocódromo de Ifni existe gracias a los presupuestos participativos del Ayuntamiento. El club Elbruz lo propuso a los vecinos de Bami, que aprobaron el proyecto. Finalmente, se construyó en el centro deportivo de la calle Ifni (Heliópolis), que está gestionado por el club, pero es de acceso gratuito. "El que sabe, sólo tiene que firmar un documento de responsabilidad y se pone a escalar", afirma Ángel. Además, en este grupo ofrecen cursos gratuitos para los que quieran aprender y talleres en el campo. Aún así, "la escalada no es peligrosa", advierte Curro, "todo depende del uso que haga cada uno". Más: www.clubelbruz.es.

Estos espacios están gestionados por los clubes de montañismo. "Existen unos responsables que tienen la llave y abren la sala para la gente, si yo no voy a venir, se la cedo a otro para que pueda abrir". Los horarios son muy variables, pero en verano la mayoría acude a hacer escalada los martes y los jueves, a partir de las 19:00.

Para hacer escalada "lo principal es la técnica, usar la cabeza", advierte Ángel, del Club Elbruz, "aunque las piernas y los pies son fundamentales", concluye.

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