Los invisibles

"No voy de crucero por literatura, sino por comodidad, te lo dan todo hecho"

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CON los libros que vende, regala nueces del Pinarillo, la finca que tiene en Aznalcázar. Luis Andújar (Morón, 1945) es un histórico del Jueves, aunque estas semanas ha cambiado el puesto de la calle Feria por la Feria del Libro en la Plaza Nueva.

-¿Le marcó la cercanía de la base americana?

-El jefe español de la base, Julio Salvador y Díaz Benjumea, que llegó a ministro, iba a Los Pollos, la finca de mis padres, a cazar.

-¿Qué fue lo primero: comprar o vender libros?

-Mi abuelo Juan tenía una buena colección de libros antiguos, ilustrados. Los que no me interesaban los vendía. Los que más vendí eran de Derecho. Y tuve muy buenos clientes en la Facultad. Le he vendido libros a Olivencia. A Ángel López, el catedrático que fue presidente del Parlamento Andaluz, a quien aprecio mucho. Antonio Ojeda, que también ocupó ese cargo, me compró muchas cosas de Derecho. Es un bibliófilo empedernido.

-¿Le vendió a Chaves?

-No. Era de varios cursos anteriores. Rafael Escuredo me dio clase de Derecho de Trabajo.

-¿Vendió alguna joya jurídica?

-La obra Instituciones de Derecho Canónico, de Manuel Giménez Fernández.

-El primer libro que leyó.

-Las minas del Rey Salomón.

-¿Con los libros rompe la tradición agrícola de su familia?

-No del todo. Yo tengo una finca, El Pinarillo, en Aznalcázar.

-A las fincas, como a los libros, hay que ponerles título...

-Tengo gallinas y conejos. Tenía palomas, pero se las han cargado los cazadores. Tengo árboles, muchos árboles. Es un edén.

-Si al menos el cazador hubiera sido Miguel Delibes...

-Pues Delibes tampoco tiene perdón. Dicen que protegen el medio ambiente, pero no recogen ni los cartuchos. Y les obliga la ley.

-¿Podía imaginar que Alfonso Guerra iba a durar más de diputado que de librero?

-Y lo que te rondaré morena, porque le queda cuerda para rato. Ahora está más comedido, como el comedido hidalgo de la novela de mi amigo Juan Eslava Galán. Ha llegado a una edad en la que se piensa más que se habla.

-Dicen que su gran pasión es irse de cruceros. ¿Por literatura?

-Por comodidad. Antes nos íbamos a Chipiona. En un crucero te lo dan todo hecho. Es lo más cómodo para Caqui, mi mujer. Y el barco es lo mejor para viajar siempre que no haya mar de fondo. Hemos ido en crucero a Italia, a Túnez. El último, a las iglas griegas. Estuvimos en la islas Cícladas, donde dicen que nace la civilización occidental.

-¿Cuándo llegó al Jueves?

-En los años setenta. Tengo el puesto 128, el último número que dio la Gerencia de Urbanismo.

-¿Cree en la Galaxia Gutenberg?

-El papel es fundamental.

-¿Qué le parece la reciente fiebre por ir a la Feria del Libro de Guadalajara?

-Salvo excepciones, son culturetas de boquilla que en realidad no van a promocionar el libro, sino la cultura del vino y el flamenco, que es muy diferente.

-Y sin embargo nadie va a la otra Guadalajara, la castellana...

-Deberían leer Viaje a la Alcarria, uno de los mejores libros de Cela. Yo siempre recomiendo Viaje al Pirineo de Lérida, del mismo autor. Pero no hace falta irse tan lejos. Te asomas a los Alcores y ves la maravilla de la serranía. Hay pocos sitios con tanto encanto como la peña de Algámitas o el peñón de Zaframagón, en Coripe.

-Su librería el Desván era una especie de Café Gijón de Sevilla...

-Sin café y con manzanilla.Hacíamos tertulias. Los grandes de la poesía andaluza han pasado por allí: María Victoria Atencia, Juan Sierra, Joaquín Márquez... Por ahora está en punto muerto. Tengo en mente organizar unos sábados literarios en El Pinarillo. Es difícil, porque los sábados la gente los dedica a la familia. Prepararía una paellita mientras se presenta una revista o se lee un libro de poemas. Con mosto del Aljarafe. El de mi finca todavía no lo he trasegado. Cuando termine la Feria del Libro.

-¿Los incunables son leyenda?

-Tengo libelos, pergaminos, documentos más antiguos que el Quijote. Tengo mapas que no vendo por nada del mundo. Mapas alemanes o ingleses comprados en el extranjero.

-¿Los consulta cuando prepara un crucero?

-Si siguiéramos esos mapas, viajaríamos como los vikingos. Antes de cada crucero, lo estudiamos en familia.

-¿Librona contra litrona?

-La cultura de masas no me gusta. El libro es una cosa individual, aunque recuerdo los veranos de niño en que mi madre nos leía todas las tardes novelones como Genoveva de Brabante que se compraban semanalmente.

-¿A qué libro acude siempre?

-La Biblia es lo que más me tranquiliza y relaja. Y después, el Quijote. Me veo reflejado en Sancho.

-Un Sancho con barba...

-Me le dejé en la mili, en las milicias universitarias en Cartagena. Una barba cortita, porque las largas eran de legionario o de paraca. ¿Tú sabías que Cartagena ha dado una cantidad impresionante de artistas?

-Pérez Reverte es de allí.

-Llevo una semana intentando vender este ejemplar de El capitán Alatriste y no hay manera.

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