La cruzada municipal en las zonas de movida suma ya veinte bares cerrados

  • La Policía Local vuelve a cerrar los bares del Paseo de Colón y mantiene el dispositivo especial contra la 'botellona' y las irregularidades en los establecimientos de ocio nocturno

Precinto de uno de los locales del Paseo Colón Precinto de uno de los locales del Paseo Colón

Precinto de uno de los locales del Paseo Colón / Juan Carlos Vázquez

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La noche de Halloween supuso un punto de inflexión. Aquella madrugada, en una discoteca de la avenida de San Francisco Javier, hubo un verdadero riesgo de avalancha, con 1.401 personas agolpadas en un espacio con aforo para 816. No fueron pocos los presentes en aquella fiesta que se acordaron del Madrid Arena. Un joven resultó herido al pisar una copa de balón rota que alguien había dejado en el suelo. El cristal le atravesó el pie. Poco pasó. La Policía desalojó el local, la discoteca Valmont, en la que todavía había 150 jóvenes haciendo cola para entrar en un lugar en el que era imposible hacerlo por pura cuestión de física.

No fue el único local que se cerró. Hubo otros dos. Uno fue la sala ON, en el polígono Calonge, donde se estaba vendiendo alcohol a menores de edad. Uno de los adolescentes fue identificado por llevar sustancias estupefacientes. La discoteca había sido pintada momentos antes de abrir y no se había podido airear. Hubo chicas que se marearon y vomitaron por el fuerte olor a pintura. En el interior había 300 menores. El otro bar que se cerró fue el Kafka, ubicado en la calle Faustino Álvarez, si bien este cierre obedeció al cumplimiento de una resolución del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

El plan especial se mantendrá hasta después de Navidad con la misma intensidadEl desalojo de la sala Valmont, donde pudo ocurrir una tragedia,fue el punto de inflexión

Aquella noche los responsables de la delegación municipal de Seguridad y de la Policía Local entendieron que tenían que intervenir urgentemente en las zonas de movida porque la situación se estaba descontrolando demasiado. Decenas de bares estaban incumpliendo la normativa en Sevilla aprovechando el resquicio legal que les permite abrir sin licencia de apertura y simplemente presentando una declaración responsables. A partir de ahí, el Ayuntamiento ideó un dispositivo formado por policías locales, bomberos y miembros de Protección Civil que fueran inspeccionando las principales zonas de ocio nocturno de la ciudad cada noche de fin de semana. Desde entonces se han cerrado una veintena de bares, discotecas y salas de fiesta. Uno de los puntos más conflictivos ha sido el Paseo de Colón, donde los bares de copas han sido precintados hasta en dos ocasiones en menos de un mes por la Policía Local.

Antes de cerrarlos, los agentes municipales advirtieron a los empresarios de las irregularidades que estaban presuntamente cometiendo. Una de ellas era la colocación de unas estructuras con toldos que no están permitidas por la ordenanza municipal. Esta norma permite que se coloquen unas sombrillas que puedan guardarse en el interior del local, no unas estructuras fijas en las que se habían instalado una serie de calefactores y luces. También la instalación eléctrica de algunos de estos negocios era irregular. A ello había que sumar el colapso del pasillo peatonal entre los bares y la zona de veladores de los mismos, en los que cada noche se agolpan un buen número de personas consumiendo bebidas. Además de ser una zona en la que no está permitido beber, puesto que es la calle, a la Policía le preocupaba aún más que se taponaba un pasillo de seguridad que debía servir de vía de evacuación en caso de emergencia. Tanto era así que los peatones que querían recorrer este tramo del Paseo de Colón optaban por hacerlo por el medio de la calzada, dentro de la línea de rodadura destinada a vehículos, ante la imposibilidad de caminar por la acera. En ocasiones también se taponaba el acceso al garaje.

Tras una semana de advertencias para que retiraran los toldos, los agentes de la Línea Verde de la Policía Local decidieron precintar los establecimientos del Paseo de Colón. Lo hicieron la noche del 17 al 18 de noviembre, cuando estaban completamente llenos. Los bares permanecieron cerrados varios días hasta que obtuvieron el permiso para reabrir por parte de la delegación de Medio Ambiente. Ya habían retirado las estructuras y colocado sombrillas plegables como establece la norma. Pero volvieron a incumplir varios preceptos de la norma. La Policía Local volvió a precintarlos la noche del 2 al 3 de diciembre por tres motivos: el bloqueo del pasillo peatonal, el consumo de alcohol en zonas no permitidas y una instalación eléctrica irregular. Desde entonces permanecen cerrados y no han podido reabrir, en un puente festivo en el que el centro de la ciudad está a rebosar.

También en el Paseo de Colón fue cerrado el Zaratustra, ubicado en un antiguo quiosco de flores y que sólo tiene licencia para dispensar agua y helados. Esta avenida ha sido en la que más se ha visto el trabajo del Ayuntamiento para obligar a los empresarios de ocio nocturno a que cumplan la norma, pero también ha habido inspecciones en la Alameda, Alfalfa, Arenal y Nervión. Durante todos estos fines de semana se han vuelto a denunciar a personas que consumían alcohol en la vía pública, por infringir la ley antibotellón, y se han establecido cada noche varios controles de alcoholemia. El dispositivo se mantendrá en esta misma línea hasta que terminen las fiestas navideñas.

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