Sucesos

Se desangra durante el robo a un colegio y obliga al cierre del centro

  • El individuo pudo cometer el robo en el Julio Coloma con otra persona y fue dejando rastros de sangre por todo el centro al cortarse en una pierna por romper una puerta de cristal.

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Un hombre ha ingresado hoy en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla casi desangrado por el corte que se produjo con una puerta de cristal durante el robo que cometió en el colegio público Julio Coloma, cuyos 350 alumnos no han podido entrar a clase por los regueros de sangre existentes en el centro educativo.

El propio individuo comunicó a la policía que porta el virus del sida, por lo que el director del centro pidió una desinfección especial que ha obligado al cierre del centro escolar.

La monitora del aula matinal fue la que encontró al hombre tumbado en el suelo en las inmediaciones del colegio, de donde lo recogieron agentes de la Policía Local, quienes lo trasladaron al centro hospitalario.

Los agentes dijeron a Efe que el hombre reconoció que era toxicómano y les dio una identidad falsa, y sospechan que pudiera haber cometido el robo con ayuda de otro individuo porque los efectos que han desaparecido del colegio no los tenía encima ni los han encontrado en las cercanías del colegio, situado en la antigua carretera de Pineda.

El director del centro y profesor de música, Juan García, comentó a Efe que sólo echaba en falta un teclado musical valorado en unos mil euros.

Los armarios de varias aulas del colegio estaban abiertos y el recorrido que hizo el individuo por el centro era muy fácil de seguir debido a los restos de sangre existentes, incluso se podía comprobar en los lugares en los que se paró más tiempo por los charcos de sangre que había en las aulas, como pudo constatar Efe.

Según las primeras hipótesis, el hombre habría entrado en el patio del colegio saltando por la puerta metálica de la calle y entró a las aulas por la ventana de la clase de alumnos de 4 años.

El corte que le produjo la herida se lo hizo, según la primera inspección ocular de los policías locales y de los profesores, con una puerta de cristal que habría pateado para registrar el interior de un cuarto, en el que había efectos de poco valor.

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