El desplome de las bodas por la Iglesia

  • En 2015 se celebraron 5.000 enlaces canónicos menos que en 2000.

  •  Las uniones civiles suponen más de la mitad de los nuevos matrimonios en la provincia.

Una boda civil, en un jardín privado. Una boda civil, en un jardín privado.

Una boda civil, en un jardín privado. / D.S.

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Las bodas civiles se imponen a las religiosas. Nadie podía imaginar hace 15 años que en la provincia de Sevilla los enlaces matrimoniales ante una autoridad civil superasen a los que se ofician en un templo católico. En lo que va del siglo XXI, las costumbres de los sevillanos han cambiado bastante, hasta tal punto que predominan aquellas parejas (de distinto sexo) que optan por que los case un juez, un edil o un notario antes que lo haga un sacerdote. Varios son los motivos que han provocado este cambio. Al margen de la creencia religiosa de los contrayentes, existen otros factores determinantes que han provocado este revés: la agilidad burocrática de las bodas civiles, el hecho de que puedan casarse divorciados y el aspecto económico, aunque en este último punto hay que tener en cuenta que no siempre una boda civil resulta más barata que una religiosa.

El último informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre fenómenos demográficos constata que, en el primer semestre de 2016 (el dato más reciente), en la provincia de Sevilla se oficiaron 3.389 enlaces matrimoniales. De ellos, 1.250 se celebraron ante un sacerdote católico, ocho por el rito de otra religión y 2.121 se efectuaron en un edificio civil, es decir, casi 900 más que las canónicas. Esta tendencia supone el culmen de una evolución que comenzó a principios de la presente centuria y que se consolidó en los años más duros de la crisis económica.

Las bodas entre varones se reducen y aumentan los enlaces entre mujeres

Hace más de tres lustros hubo 10.267 enlaces matrimoniales en la provincia de Sevilla. Esta cifra reviste también bastante interés si se compara con el cómputo de bodas registrado en 2015 (el último año completo del que ofrece datos el INE), cuando se celebraron 7.456, casi 3.000 menos. En este punto, debe tenerse en cuenta el descenso demográfico y la tendencia -a la baja- de los sevillanos a contraer matrimonio, entre otros motivos, por las circunstancias económicas que han esquilmado el bolsillo de buena parte de la población durante los últimos años.

En 2000 se celebraron en Sevilla 8.554 bodas católicas, 26 fueron por otras religiones y 1.687 ante un juez, concejal o alcalde (aún no se permitían ante notario). Sería el último año en que el sacramento del matrimonio alcanzara tal cifra en la provincia. A partir de entonces el número de enlaces canónicos comenzó a disminuir, mientras que el de los civiles ha conocido en este periodo una continua subida que no ha conocido freno alguno. Las bodas por el rito de otras religiones, sin embargo, se han mantenido en una cifra similar, alrededor de la veintena.

Los enlaces matrimoniales bajaron por vez primera de los 8.000 en 2008, el primer año completo de crisis. Aún por entonces las bodas religiosas duplicaban a las civiles. La debacle económica no hizo sino acentuar más la bajada de los casamientos y un mayor acercamiento entre los tipos de bodas. El ejercicio más crítico, en este sentido, fue 2013. Aquel año los enlaces matrimoniales en la provincia se redujeron a 6.643, el número más pírrico de esta serie histórica. Fue entonces cuando se produjo el sorpasso. Por primera vez, las ceremonias civiles se impusieron a las religiosas: 3.666 bodas en juzgados y edificios civiles frente a las 2.960 que se habían oficiado en templos católicos.

A partir de entonces, la brecha no hizo más que aumentar, con la diferencia de que la leve recuperación económica ha permitido que aumente el número total de bodas. Así, al siguiente año se llegaron a los 7.105 enlaces y en 2015, a los 7.456. Los matrimonios católicos también se han incrementado (3.253 en 2015), aunque nunca al nivel de los civiles, que hace dos años llegaron a los 4.188, por lo que ya suponen el 56%, es decir, más de la mitad de las bodas que se celebran en la provincia, porcentaje impensable hace una década.

Caso especial en este análisis es el de la provincia de Jaén, única de Andalucía donde las uniones religiosas superan todavía a las civiles. En 2015, por ejemplo, se celebraron 1.241 enlaces matrimoniales por el rito católico frente a los 891 que se efectuaron ante una autoridad civil.

Volviendo a Sevilla, hay que hacer hincapié también en los matrimonios que desde mediados de 2005 se ofician -sólo por lo civil- entre personas del mismo sexo. En 2015 se registraron 143 enlaces de este tipo, lo que supone el 4,21% del total de las bodas celebradas en ese año. De ellas, 60 corresponden a matrimonios entre hombres y 83 entre mujeres. Destaca la evolución inversa entre ambos géneros. El primer año completo en este tipo de uniones, que fue 2006, las bodas homosexuales masculinas alcanzaron las 112, hasta suponer el 63,6% de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Por contra, las bodas entre mujeres han pasado de representar sólo el 36,3% de los enlaces homosexuales al 58% casi una década después.

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